Cuando el dinero de las residencias vuela… y los mayores se quedan solos.

Cuando el dinero de las residencias vuela… y los mayores se quedan solos.

Trabajo en una residencia pública de la Comunidad de Madrid. No hablo desde un despacho ni desde una tribuna política: hablo desde los pasillos, desde las habitaciones, desde las manos cansadas de mis compañeras y desde la mirada de personas mayores que esperan más de lo que les podemos dar.

Hoy me siento más indignada de lo habitual, mientras el gobierno regional trasfiere millones de euros desde la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS ) para pagar deudas sanitarias con grandes grupos privados, en concreto el grupo Quirón, donde trabaja el novio de la presidenta Ayuso, en nuestras residencias no se cubren las bajas ni las vacantes estructurales y nos falta material básico para la atención y cuidado de los residentes. Nos faltan manos, nos falta tiempo y , sobre todo nos falta respeto.

Si las plantillas están bajo mínimos, los cuidados están al límite.

Las bajas no se cubren, las vacantes se eternizan, tardan entre 4 y 6 meses en cubrir una jubilación. Hay turnos donde una sola TCAE tiene que atender a una decena de personas dependientes: levantar, asear, dar de comer, movilizar, calmar miedos, escuchar dolores…. todo a contrarreloj. O en el turno de noche, donde cada TCAE se encarga del cuidado y vigilancia de una media de 40 residentes.

No hablamos sólo de derechos laborales, hablamos de dignidad. De caídas que se podrían evitar, de úlceras por presión, de ancianos que esperan media hora para ir al baño, de profesionales que nos vamos a casa impotentes porque sentimos que no hemos podido cuidar como merecen.

El mensaje es claro: las residencias no importan.

Cuando se permite que el dinero destinado a mejorar la atención en residencias se desvíe para otros fines, el mensaje es devastador: los mayores que viven en centros públicos no son una prioridad.

No se invierte en personal, no se refuerzan equipos, no se mejoran ratios y el poco dinero que se destina a ello es desviado para seguir inflando las cuentas del grupo Quirón. Mientras tanto, a nosotras nos piden que hagamos milagros.

Cuidar no es un gasto, es una obligación.

Queremos cobertura inmediata de bajas, convocatoria real de vacantes estructurales, ratios adecuadas por residente y que cada euro destinado a residencias vaya realmente a residencias.

Las personas mayores no son números en un presupuesto. Son personas con historia, con familia, con derechos, … y quienes trabajamos con ellos merecemos condiciones dignas para cuidarles como se merecen.

Elvira García Borrego, TCAE en la RPPMM GRAN RESIDENCIA.

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