La deuda con Quirón no solo absorve buena parte de los presupuestos destinados a Sanidad, también se llevó 61,5 millones de euros de la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS) que gestiona las residencias públicas. Al gobierno de Ayuso no parece importale la asfixia a la que tiene sometidas a las residencias del AMAS, sin contratar coberturas para las bajas bajas ni cubrir vacantes, ni la precariedad laboral y asistencial que se deriva de esta política.
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