Ayuso y el ático, 9.052.666 euros, con premeditación y alevosía
La presidenta de la Comunidad de Madrid y el conjunto de consejeros no pueden eludir que fueron quienes el 12 de noviembre facilitaron los recursos presupuestarios para la compra del ático.
Nadie a estas alturas, ni siquiera quienes justifican sus actuaciones o intentan ocultar las transgresiones o ilegalidades que perpetra, desconoce la apasionada relación con la vivienda que tiene Isabel Díaz Ayuso. En concreto, con la suya, y especialmente con los áticos de lujo.
Seguramente si se hubiese tomado con un mínimo interés la preocupación que tiene gran parte de la ciudadanía de Madrid por la imposibilidad de acceder a la misma, habría utilizado los medios legales que le proporcionó la Ley de Vivienda para facilitarle la vida a cientos de miles de personas. Pero no. Su preocupación se ha limitado a garantizar la suya y hay que reconocer que ha hecho todo lo que en su mano estaba para lograrlo.
Ya sabemos todas y todos que Ayuso y su novio han puesto a la venta uno de los dos áticos que están solo a nombre del segundo pero que han sido conseguidos a pulso y gracias a los esfuerzos que la primera ha hecho por hacerle la vida más agradable al Grupo Quirón, el principal contratista con el que opera la comunidad de Madrid y del que cobra cuantiosísimos ingresos su pareja. Pretenden doblar en un par de años el precio que pagaron por esa vivienda en Chamberí y eso merece aplauso de quienes consideran que se puede y se debe especular con la vivienda porque es, sobre todo, un activo financiero.