PRECARIEDAD, ESTATUTO MARCO E INOPERANCIA DE LOS SINDICATOS CON REPRESENTACIÓN ESTATAL

PRECARIEDAD, ESTATUTO MARCO  E INOPERANCIA DE LOS SINDICATOS  CON REPRESENTACIÓN ESTATAL

Todo apunta a que este verano va a ser peor que el verano anterior, que lo fue también respecto al precedente. Al aumento de las temperaturas le acompañará el aumento de la precariedad y la perdida de derechos: a las severas restricciones a la conciliación familiar se están uniendo los intentos y artimañas de las direcciones para que parte del personal temporal no disfrute de sus vacaciones.

Y, por si esto fuera poco, están las amenazas de cese para miles de interinas e interinos en los próximos meses, mientras se presiona para que se hagan doblajes.

De esta manera, al maltrato al paciente con el cierre injustificado de camas, se une el maltrato a la plantilla.

Si observamos que emparejado al aumento de maltrato va el aumento del aseguramiento privado (encabezado por Madrid con un 38% frente a un 26% de la media nacional), es fácil pensar que ni una cosa ni otra va a parar si profesionales y usuarios no ponemos remedio.

Uno de los mecanismos que han permitido a las administraciones llegar más lejos en el recorte de derechos laborales ha sido la permanencias desde hace años de altas tasas de personal temporal. Según la Encuesta de Población Activa, antes de la pandemia este personal llegaba al 40% en el Sistema Sanitario de Salud, frente a un 21,2% en la sanidad privada; en 2023 subía hasta un 45,5% en la pública mientras bajaba hasta el 12,6% en la privada. En la CM de Madrid, según datos de la Consejería para mayo de 2025, y después de los llamados procesos de consolidación, estamos en el 35,75% de temporalidad.

La existencia de una fracción tan alta de personal eventual genera unas plantillas tremendamente vulnerables. Por un lado, tenemos una gran variedad de situaciones laborales: si cruzamos los doce grupos según titulaciones con los cinco tipos de nombramientos (fijo, interino por vacante, interino por programas o por acumulación de tareas y suplentes) y estos a su vez con los tres tipos de relación laboral (estatutario, laboral o funcionario) tenemos ciento ochenta modalidades de condiciones de trabajo. Por otro lado, tenemos una profunda división entre fijos y temporales, que supone que, entre un tercio y la mitad de cada categoría, es un personal con menos derechos y fácilmente presionable. derechos empiezan afectando a ese personal temporal y dichos recortes, a pesar de que el personal fijo no se da por aludido, están en el ambiente de cada servicio y terminan en gran medida generalizándose al conjunto de la plantilla.categoría, es un personal con menos derechos y fácilmente presionable.

Los recortes de derechos empiezan afectando a ese personal temporal y dichos recortes, a pesar de que el personal fijo no se da por aludido, están en el ambiente de cada servicio y terminan en gran medida generalizándose al conjunto de la plantilla.

Sea o no la alta temporalidad nuestro principal punto débil, la realidad es que esta viene acompañada de otros males, como la falta de plantilla, el aumento de cargas laborales, el estrés, la disparidad salarial, los problemas para conciliar, el exceso de jornada o la inexistencia de la jubilación anticipada.

Y a esta situación hemos llegado por no haber sido capaces, la mayoría de las veces, de desbaratar las políticas de recortes y privatizaciones tan queridas por los distintos gobiernos regionales, y especialmente por el de la Comunidad de Madrid, que a pesar de ser la Comunidad más rica es la que impone las peores condiciones laborales. Pero si los gobiernos autonomicos hacen estás políticas es porque cuentan con un Estatuto Marco (nuestra legislación laboral básica) que se lo facilita.

Por ello, nos resulta llamativo que un gobierno central, que se dice defensor de la sanidad pública y una ministra muy conocedora de los problemas existentes, haya elaborado un anteproyecto de Estatuto Marco que deja intactos los graves problemas. Llamativo también es el papel tan miserable de los sindicatos con representación estatal ante la posibilidad de un cambio profundo en las relaciones laborales a través de la aprobación de un nuevo Estatuto Marco promovido por un gobierno que, insistimos, se dice defensor de la sanidad pública. Unos no hacen nada y otros no salen del estrecho corporativismo que no sirve para nada, como lo demuestran las condiciones en las que trabajamos. Desde el Mats, creemos que se debería abrir un debate sobre cómo presionar para abrir un proceso participativo y de lucha que permita lograr un cambio profundo de un Estatuto que nos permita mejorar nuestras condiciones laborales y la calidad asistencial.

 

 

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