¿POR QUÉ EN UNAS UNIDADES SE PUEDE CONCILIAR Y EN OTRAS NO?
“No puedo conciliar si me imponen otros días y me cambian los turnos sin motivo”
Soy Cristina, trabajadora del Hospital Gregorio Marañón desde el 3 de mayo de 2023. Después de un año y medio en una academia estudiando, trabajando y siendo madre de familia, aprobé una oposición (la cual nadie me ha regalado). Me incorporé a este hospital como estatutaria fija. En agosto de ese mismo año pedí una reducción del 33 % para cuidar de mi hija menor de 12 años y así poder conciliar. En la misma hoja de petición, de mi puño y letra, solicité que necesitaba reducirme a turnos completos y en turnos de día.
Sin ningún problema, en septiembre comencé a trabajar con mi reducción del 33 %, a días completos y turnos de día. Y después de un año y nueve meses con la reducción concedida por Recursos Humanos, me llega el problema de que ya no puedo cogerla como se estaba haciendo hasta ahora, sino que tengo que compartirla a partes iguales con mi tercio. O sea, si hay dos noches, una para cada una; y si hay dos festivos, uno para cada una (en ningún momento la reducción ha sido de media jornada como para que esto se lleve a cabo).
Este cambio en el statu quo implica la imposibilidad de conciliar, con la problemática que me supone en el día a día. Esto me llevaría a una bajada de salario por tener que quitarme noches y festivos, y un aumento de días de trabajo en turnos de día. Tampoco podría atender a mi hija, ya que los días que mejor concilio son fines de semana, festivos y noches, cuando mi hija está con su padre. Esto incumple el acuerdo que he tenido durante un año y nueve meses.
Sin motivos, sin explicaciones, lo que antes valía ahora ya no.
Sin darte lugar a explicar por qué necesitas la reducción de esa manera y no de otra. Sin darte explicaciones de por qué se aceptó así en su día, se cumplió por ambas partes y ahora, por imposición de la Dirección de Enfermería, te lo quitan. Porque por imposición, lo que antes funcionaba, ahora no funciona.
Porque si tú aceptas (porque no hay opciones): no tener las planillas nunca a tiempo, trabajar con recursos escasos, cubrir turnos que no te corresponden por falta de personal, tener millones de contratos y de años trabajados hasta poder tener una plaza fija y algo más de estabilidad en tu vida… todo con una sonrisa, porque trabajamos con personas enfermas que necesitan tu máxima atención… por capricho, todo cambia. Para colmo, tienes una reducción que no usan para cubrir los turnos que tú te quitas, sino que la usan para cubrir huecos, y no solo en tu unidad. Me he sentido obligada a coger la jornada completa, ya que con la nueva propuesta tampoco podría conciliar.
Mis preguntas son:
¿Por qué unos meses se puede y otros no? ¿Por qué unas compañeras pueden y tú no? ¿Por qué por capricho, sin motivos, sin explicaciones? ¿Por qué recursos humanos te lo acepta y dirección de enfermería no? ¿Por qué sólo imposiciones, no hay alternativas? ¿Por qué en el siglo en el que estamos nos obligan, a elegir entre conciliar o trabajar? ¿Por qué en unas unidades se puede y en otras no?
ENTREVISTA A CRISTINA
P. ¿Cómo era tu jornada hasta ahora?
R. Tenía una reducción del 33% en turnos de mañana y noche, haciendo jornadas completas y eligiendo los días que me reducía. Era algo que solicité yo y que me permitía organizarme con mi hija.
P. ¿Qué ha cambiado ahora?
R. Me han impuesto trabajar más días y ya no puedo elegir cómo me reduzco. Es decir, me cambian unas condiciones que estaban funcionando, sin haber problemas ni en la unidad ni con la dirección.
P. ¿Cómo te afecta este cambio en tu día a día y a nivel personal?
R. Me rompe toda la organización familiar. No puedo cuidar de mi hija como antes, y además el recorte de sueldo no compensa. Me he visto obligada a volver a jornada completa desde el 1 de junio.
P. ¿Qué significa para ti conciliar?
R. Poder cuidar de mi hija sin tener que renunciar a mi trabajo. No se trata de trabajar menos por comodidad, se trata de poder atender a mi hija porque me necesita. Es algo lógico y sin embargo nos lo ponen cada vez más difícil.
P. ¿Te ofrecieron alguna alternativa, escucharon tus necesidades o hubo posibilidad de negociación?
R. Ninguna. Solo me comunicaron que ya no podía seguir como estaba. Ni sensibilidad, ni diálogo. Solo imposición.
P. ¿Crees que esta situación la viven más compañeras?
R. Sí, muchísimas. La conciliación en el SERMAS es papel mojado. Nos la reconocen, pero nos la quitan cuando quieren. Y casi siempre somos las mujeres las que salimos perjudicadas.
P. ¿Dirías que en el SERMAS se respeta el derecho a la conciliación?
R. Solo en el papel. En la práctica, te lo dificultan, te lo recortan o te lo hacen retirar cuando quieren. No hay medidas reales para facilitar la conciliación, y muchas veces dependes del jefe o jefa o de la dirección.
P. ¿Qué dificultades generales tiene el personal sanitario para conciliar?
R. Los turnos rotatorios, la falta de planificación, los cambios de última hora, los refuerzos que no se cubren… Todo eso hace que organizar la vida familiar sea casi imposible. No tenemos escuelas infantiles en los hospitales, ni horarios adaptados, ni apoyos reales. Las que tenemos criaturas pequeñas vamos siempre con la soga al cuello.
P. ¿Crees que esa situación afecta más a las mujeres?
R. Sin duda. Somos mayoría y la carga del cuidado sigue recayendo sobre nosotras. Cuando hay que renunciar a algo, casi siempre somos las mujeres las que damos el paso. Y encima, eso nos penaliza laboralmente.
P. ¿Qué te gustaría que cambiara?
R. Que se tomara en serio la conciliación. Que hubiera flexibilidad real, que se escuche a las trabajadoras antes de imponer nada, que se las escuche cuando hacen esos pactos. No se puede sostener un sistema público si se castiga a quienes cuidan.
P. ¿Qué le pedirías a la administración?
R. Que nos escuchen. Que entiendan que cuidar no es un capricho, es un derecho. Y que no se puede conciliar si te cambian las reglas cada vez que les conviene.