Verano 2025 en el Hospital Gregorio Marañón: menos camas, menos personal y urgencias desbordadas.
Con la llegada del verano, la Dirección del Hospital Gregorio Marañón ha puesto en marcha el plan de cierre de camas, que contempla el cierre de más de 300 camas en distintas unidades del centro. Un año más, la administración aprovecha la época estival para recortar recursos, bajo la excusa de una menor demanda asistencial. Pero la realidad que vivimos en las plantas demuestra todo lo contrario.
A pesar del cierre de estas camas, la situación del personal es crítica. Falta personal, -sobre todo enfermeras-, para cubrir los turnos, incluso con esta reducción de actividad. Las contrataciones son escasas, llegan tarde o no se producen, y los turnos se cubren a costa del esfuerzo de una plantilla agotada, a la que se le niega el descanso digno que merece.
La desorganización es tal que a muchos profesionales se les está pidiendo doblar su jornada laboral, con el pretexto de que “no hay nadie para cubrir”. Esta práctica abusiva no solo vulnera derechos básicos, sino que pone en riesgo la salud de quienes trabajan y la seguridad de quienes son atendidos. Doblar turnos no es un parche, es una irresponsabilidad.
Además, se están realizando reunificaciones de unidades, lo que supone mezclar especialidades, desplazar pacientes, sobrecargar aún más al personal y dificultar la continuidad de los cuidados. Varias unidades han tenido que retrasar el cierre previsto por el alto volumen de pacientes, lo que desmonta por completo la supuesta planificación de la Dirección.
No podemos seguir normalizando que se cierren camas con pacientes esperando, que se doblen turnos por falta de personal o que se trate de ahorrar a costa de nuestras condiciones laborales y de la seguridad de los pacientes.
Esta política de recortes también provoca un consecuencia gravísima: el colapso de las urgencias hospitalarias. Con menos camas disponibles, los pacientes permanecen horas —incluso días— en los pasillos esperando ingreso. Las urgencias no se refuerzan, a pesar de que cada año se repite la misma situación. No se garantiza una atención adecuada ni se protege la dignidad de quienes acuden en un momento de vulnerabilidad.
Mientras tanto, la carga de trabajo se multiplica, se imponen cambios constantes de turno, se aumentan las ratios de pacientes por profesional y se invisibiliza el deterioro de la atención que esto conlleva. Una vez más, el personal lo da todo para sostener la asistencia, mientras la administración recorta camas, personal y derechos.
No podemos seguir normalizando que se cierren camas con pacientes esperando, que se doblen turnos por falta de personal o que se trate de ahorrar a costa de nuestras condiciones laborales y de la seguridad de los pacientes.
Desde el MATS rechazamos esta política de gestión basada en el ahorro a costa del deterioro asistencial y el agotamiento de las plantillas. No se puede seguir improvisando verano tras verano, ni se puede hablar de calidad asistencial mientras se recortan los recursos humanos necesarios para garantizarla.
No es una excepción estacional, es un modelo que hay que combatir. No sobran camas. No sobran profesionales. Sobra esta gestión que busca desmantelar lo público.
El cuidado no se puede cerrar por vacaciones.
Seguiremos denunciando cada situación y defendiendo los derechos de quienes sostienen la sanidad pública cada día, también en verano.
MATS – Gregorio Marañón
