Los Comités de Empresa de la AMAS exigen la dimisión del gerente: dignidad frente a la mala gestion.
Los escritos registrados solicitando la dimisión del gerente no son un gesto simbólico: son la consecuencia directa de una gestión que ha deteriorado las condiciones laborales, ha tensionado las plantillas y ha puesto en riesgo la calidad asistencial en nuestros centros. Gestión acorde a la política de la Comunidad Autónoma de Madrid.
Desde hace años, los trabajadores y trabajadoras de la AMAS venimos denunciando una falta estructural de personal, una sobrecarga de trabajo inasumible, la ausencia de diálogo real, decisiones organizativas improvisadas y alejadas de la realidad de los centros, así como incumplimientos y retrasos en compromisos adquiridos.
La gerencia ha optado sistemáticamente por minimizar los problemas, negar la evidencia y desplazar la responsabilidad hacia las plantillas. Pero la realidad en residencias y centros no se maquilla con discursos: se vive en turnos doblados, en vacantes y bajas sin cubrir y en profesionales agotados.
La solicitud de dimisión no responde a una animadversión individual. Responde a un principio básico en cualquier organización pública: cuando la gestión fracasa y el clima laboral se deteriora gravemente, quien dirige debe asumir responsabilidades.
La falta de planificación, la ausencia de negociación efectiva y la incapacidad para dar soluciones estructurales han generado un clima de desconfianza que hace inviable continuar como si nada ocurriera.
Defender a lxs trabajadorxs es defender el servicio público. No defendemos privilegios, defendemos plantillas suficientes, material básico y condiciones laborales dignas, respeto a la negociación colectiva y calidad asistencial para las personas mayores y dependientes.
Cada recorte, cada vacante sin cubrir y cada decisión unilateral repercute directamente en la atención que reciben las personas usuarias. No se puede hablar de calidad mientras se precariza a quienes sostienen el sistema con su trabajo diario.
La solicitud de dimisión del gerente marca un punto de inflexión. Es un aviso claro: los trabajadores y sus representantes no vamos a normalizar la precariedad ni la desorganización.
Exigimos responsabilidad política y administrativa. Exigimos un cambio de rumbo. Exigimos una gestión basada en el diálogo, la planificación y el respeto. Si la gerencia no está en condiciones de garantizarlo, debe dar un paso atrás.
Animo a todxs lxs trabajadorxs y Comités de la AMAS a seguir en esta lucha. No es momento de tibiezas. Es momento de unidad y de lucha. Si permanecemos firmes y organizados, seremos imparables. Ni un paso atrás: por nuestra dignidad, por nuestros derechos y por el servicio público que defendemos cada día.
Elvira García, TCAE en la RPPMM Gran Residencia.