Entre virus. Cómo afrontar un desafío global
Este artículo está dedicado a la memoria de Carmen San José Pérez. Una gran amiga y compañera del MATS y de Anticapitalistas de la que aprendí muchas cosas que aquí escribo. Para mí fue un ejemplo de lucha a favor de los que siempre sufren.
“Los humanos nos encontramos en una situación muy precaria. Vivimos en un planeta que, se mire por donde se mire, está prácticamente dominado por bacterias y virus. Estamos rodeados de innumerables microbios que mutan sin cesar. Algunos evolucionan de tal modo que nos benefician, mientras que otros desarrollan nuevas formas de dañarnos. La lucha secular entre “Plagas y Pueblos” no tiene que acabar en tragedia, ni siquiera en comedia. Pero si queremos evitar un desenlace letal, es necesario que aprendamos de la historia. Entonces ¿Cómo debemos responder a la amenaza existencial que suponen las enfermedades infecciosas? Jonathan Kennedy. (Patogénesis).
Si hiciéramos caso a las acusaciones que el PP y VOX han lanzado al gobierno en torno a la gestión del brote de Hantavirus (que se produjo en la travesía de un crucero MV Hondius); podríamos pensar que las derechas están preocupadas por los problemas sanitarios de la ciudadanía. Pero sabemos que no.
Nadie mejor que la derecha ha representado el desmantelamiento de los sistemas públicos de salud. Nadie mejor que ellos se hicieron portavoces de los bulos y campañas antivacunas cuando sufrimos la pandemia del Covid 19 ¿No fueron sus líderes mundiales, Donald Trump y Bolsonaro, los que se burlaron y acusaron a la Organización Mundial de la Salud de crear alarmismo? ¿No ha sido el presidente de los EEUU quién ha retirado su apoyo económico a todos los organismos internacionales encargados de velar por la salud y el medio ambiente? La amoralidad de las derechas y sus medios afines no tiene límites.
El gobierno de coalición y el Ministerio de Sanidad han actuado estos días siguiendo unos protocolos internacionales. No obstante, creo que tardaron en exponer la situación a la opinión pública. Pero ese no es el problema principal. La cuestión de fondo es cómo preparar a la población para evitar que nuestra exposición a viejos o nuevos virus, bacterias u otros microorganismos; se transformen en terribles pandemias.
Historia
Los virus y las bacterias siempre estuvieron entre nosotros. Los virus no van a desaparecer porque son una materia inerte hasta que consiguen penetrar en la célula de un ser vivo y se apoderan de su maquinaria para reproducir copias de sí mismos, cobrando vida. Estuvieron, están y estarán hasta el final de nuestra especie.
Se sabe, a través de la paleoantropología y el estudio del ADN de restos humanos, que muchas de las enfermedades infecciosas que nos aquejan en la actualidad, están causadas por patógenos neolíticos como la hepatitis B que lleva 7.000 años en las poblaciones de Eurasia. El antropólogo William MacNeill definió el período neolítico como la edad de oro para los virus en el momento en que los Sapiens empezaron a convivir de forma estable con los animales, ya sea con la ganadería, la agricultura o domesticando distintas especies.
La viruela, una de las epidemias que más muertes han causado en la historia (los españoles la transmitieron a los habitantes originales de América provocando un genocidio ) se encontraba también en los restos del faraón Ramsés V. La polio, la malaria, la tuberculosis, el tifus, etc; se produjeron entre los últimos 6.000 y 13.000 años. Yersinia pestis, la bacteria de la peste, se ha encontrado también en el ADN de agricultores del norte de Europa hace 4.700 años. Por lo tanto, muy anterior a la muerte de 50 millones de ciudadanos romanos entre los siglos V y VIII (peste de Justiniano) y de otros 200 millones en el siglo XIV (peste negra) que acabó con la vida de ⅓ de la población mundial.
Los grandes avances científicos a partir del siglo XIX han supuesto mejoras considerables a la hora de enfrentarse a las enfermedades infecciosas; desde la penicilina, pasando por los antirretrovirales (VIH) o las recientes vacunas contra el covid ( ARN). Gracias a ellos no solo se han salvado millones de vidas sino que el impacto sobre la esperanza de vida ha ido creciendo al lograr que cientos de millones de lactantes y niños menores de cinco años se inmunicen ante enfermedades que eran mortales como la viruela, el sarampión, la polio, etc.
Sin embargo, hoy algunos científicos vuelven a hablar de una nueva edad de oro de los virus. Ello viene motivado esencialmente por tres factores fundamentales: la colonización económica de todo el planeta; el cambio climático, y el intercambio global de seres humanos y mercancías.
Causas
Nunca la Tierra ha sido colonizada hasta sus más recónditos rincones por una civilización que está destruyendo antiguos ecosistemas e incluso la estabilidad del clima mundial. No hay un solo espacio virgen que no sea apetecible para el capitalismo. No hay límites ni fronteras para que los glaciares, los bosques, las selvas, los océanos, las playas sean atrapados a la dinámica de la acumulación y la competencia capitalista mundial. Si el cambio climático le concede al ser humano el siglo en el que estamos, veremos cómo las grandes multinacionales transformarán los entornos naturales -todavía vírgenes- en explotaciones agroganaderas, pozos de petróleo, oleoductos de gas, minas para extraer minerales, urbanizaciones y el fracking para sacar gas y petróleo de las profundidades del mar.
La invasión de las poblaciones humanas hacia ecosistemas vírgenes está modificando radicalmente las relaciones entre humanos y el resto de los seres vivos. Creando contactos completamente nuevos como veremos a continuación. Los grandes reservorios de virus que han vivido miles y miles de años apartados de nuestras civilizaciones, entrarán en contacto con nuestros animales domésticos, nuestros cultivos y con nosotros mismos. Las bacterias que han permanecido en las aguas y los virus que están en la superficie de las tierras vírgenes van a saltar buscando vida. Los murciélagos, zarigüeyas, ratas, ratones, mosquitos, garrapatas, visones o jabalíes expulsados de sus entornos naturales (cuando las excavadoras y motosierras empiezan a hacer su trabajo), buscarán recursos junto a las poblaciones de humanos transmitiendo virus o bacterias que tarde o temprano entrarán en nuestras ciudades.
Así ha ocurrido casi siempre. Tenemos el caso de la pandemia del covid 19 (SARS CoV 2) a través de los excrementos de murciélagos en los mercados de animales de Wuhan. El brote más reciente de Hantavirus en su variante de los Andes (Síndrome Pulmonar por Hantavirus) que se produce con el contacto de seres humano con ratones de cola larga en un estercolero de Ushuaia (Argentina) donde los turistas hacían fotos de las aves.
En este contexto es muy importante resaltar las advertencias que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado como la posible pandemia X (se refiere a un posible acontecimiento pandémico con un impacto catastrófico sobre la población humana). Los virólogos del CSIC Mariano Esteban y Domingo Solans plantean que lo que la comunidad científica debate no es si habrá o no una nueva pandemia, sino cuándo y cuál será el detonante de la misma.
La misma OMS ha venido alertando de la gripe aviar (H5N1) como esa potencial enfermedad X si se llegara a combinar con las cepas de la gripe influenza (H3N2) que se presentan de forma estacional. Todavía no se han dado casos conocidos pero lo que sí se ha dado últimamente es la transmisión de H5N1 en mamíferos e incluso en seres humanos. Ese potencial peligro obliga a las autoridades sanitarias a sacrificar millones de aves de corral, cerdos y vacas todos los años.
La doctora Wenquing Zhang de la OMS ha señalado una cepa muy peligrosa J.2.4.1. subclado K como una variante altamente mutada del H3N2 que se ha expandido poderosamente en los años 2025/26. Esta cepa ha mostrado resistencia a los medicamentos, mayor transmisibilidad y una prevalencia dominante los últimos años. Afortunadamente no se conocen casos en los que los virus H5N1 y H3N2 afectan a unas mismas personas intercambiándose material genético y creando un nuevo virus híbrido.
El segundo gran problema es el cambio climático antropogénico que se acelera a una velocidad no prevista. Por una parte el calentamiento global está ampliando los reservorios de virus y trasladando especies de animales y plantas desde unos ecosistemas a otros. Un ejemplo es lo que viene sucediendo este siglo en los países de la Europa mediterránea donde se están gestando condiciones climatológicas de tipo más tropical que están atrayendo especies propias del África subsahariana (especialmente insectos y aves) ¿El resultado?
Cada año están entrando en contacto unas especies de animales con otras, ya sea a través de los mosquitos o garrapatas y todo tipo de insectos. Miguel Angel Criado periodista científico que publicó el libro “Calor” afirmaba que en un estudio con 3.875 mamíferos, se había comprobado que entre un 96 y 98% de ellos, tendrán que compartir los mismos espacios en un futuro con otras especies totalmente nuevas. Se calcula que se produzcan 316.000 encuentros entre animales y de ellos podrían emerger hasta 15.311 eventos de transmisión de virus de unas especies a otras.
Las oleadas migratorias del sur al norte y también la interconexión al revés entre humanos del norte que viajan al sur, están provocando que enfermedades subtropicales como el dengue, la malaria, fiebre amarilla, esquistosomiasis, aparezcan en los meses de verano en ciudades de Andalucía o Levante. Este intercambio de patógenos en entornos diferentes es otra causa donde podrían desarrollarse nuevas enfermedades hasta el momento desconocidas.
La pérdida del permafrost por el aumento de las temperaturas en el Ártico preocupa a los investigadores. En los últimos años el equipo de investigadores liderado por el científico francés Jean Marie Claverie, ha “resucitado” un virus que permanecía congelado bajo el hielo desde hace 48.000 años. Este virus gigantesco llamado “virus zombie” (Pandoravirus) no representa ningún riesgo para el ser humano ya que solo infecta a organismos unicelulares como las amebas. Sin embargo se teme que en un futuro con la desaparición de los hielos permanentes este tipo de virus puedan “resucitar” después de miles de años congelados bajo las nieves.
3) El tercer factor es doble. Por un lado una explosión demográfica insoportable para el planeta y por el otro la globalización, que no solamente es económica como se refleja en el comercio o las cadenas de producción de todas las grandes empresas mundiales, sino que también lo es en la cultura, el ocio o el turismo. Los intercambios más numerosos de mercancías transportadas en gigantescos barcos de contenedores, se dan a la vez que millones de turistas se trasladan de un punto a otro del planeta. A eso hay que agregarle las migraciones de seres humanos huyendo de situaciones críticas en sus respectivos países (guerras y cambio climático).
La característica esencial de esta época del capitalismo es que se han multiplicado los intercambios y la velocidad de los mismos. Las grandes epidemias de la edad antigua y media se producían a través de virus que viajaban durante meses y años en portadores que muchas veces morían antes de llegar a sus destinos. Sin embargo el siglo XXI nos ha mostrado la velocidad con la que puede transmitirse un virus (SARS CoV 2) a todo el mundo y provocar un contagio masivo a través de personas que viajaban en un avión. En realidad ha sido gracias a las vacunas contra el covid que hoy no estamos hablando de un nivel de mortalidad aún mayor de la llamada gripe española que costó la vida de 50 a 100 millones de personas en todo el mundo.
De nuevo tenemos que volver al ejemplo reciente del brote de Hantavirus. Un crucero de unas 200 personas donde conviven turistas de muchas nacionalidades. El MV Hondius atracó en varios continentes y para la desgracia de los afectados, cometió la imprudencia de visitar un gran estercolero que es un reservorio del Hantavirus. Posiblemente en el tiempo que estuvieron inhalaron excrementos de ratones que les causó la muerte o enfermedad.
Propuestas
Hace casi dos años escribí un artículo para Viento Sur titulado “Las Pandemias del futuro” en donde además de desarrollar más extensamente algunos aspectos que aquí he planteado, intenté hacer una serie de propuestas políticas y sociosanitarias. Voy a volver a referirme a ellas ya que las considero plenamente vigentes. Algunas de ellas basadas en la declaración de principios de Alma Ata (1978):
A.- Por el derecho universal a la salud concretado en la existencia de sistemas públicos de salud con carácter universal. La OMS recomienda que la financiación sanitaria alcance un 6% del PIB (y dentro de esto un 14% para atención primaria). Al mismo tiempo debe dedicarse un 2% a la investigación científica para desarrollar tratamientos contra enfermedades endémicas como el cáncer pero también contra las enfermedades que puedan adquirir un grave peligro de contagio a través de la aparición de nuevos patógenos. Teniendo en cuenta que el 90% de estas enfermedades se transmiten a través de virus y que un 60% tiene un origen zoonótico (llegando en un futuro próximo hasta un 75%), se establece la colaboración permanente con la medicina veterinaria (Vigilancia y Control de Zoonosis para Enfermedades Compartidas).
B.- Dada que una de las prioridades para combatir las enfermedades emergentes son las vacunas y que la investigación que se lleva a cabo es entre entidades públicas y privadas (industria farmacéutica), es fundamental que el control último de las vacunas esté en manos del Estado. La lucha contra una pandemia o epidemias importantes como el ébola, hepatitis, sida, hantavirus, etc; debe estar a cargo de organismos políticos en estrecha colaboración con los científicos y personal sanitario especializado. En ese sentido considero que es inadmisible la existencia de patentes de vacunas por parte de los grandes laboratorios privados. El Estado debe hacer uso de esas patentes en beneficio de la salud pública y de la inmensa mayoría de la población. Las patentes y los derechos de propiedad son una extorsión por parte de la industria farmacéutica hacia el Estado y en consecuencia hacia la ciudadanía. La OMS, las Naciones Unidas y los gobiernos de los países ricos tienen que poner a disposición de los países más pobres esos recursos públicos para la prevención y la curación.
C.- La declaración de Alma Ata hablaba de determinantes sociales de la salud. Es una realidad mundial que la pobreza y la desigualdad económica entre países y clases sociales conduce también a una discriminación sanitaria. Lo es también con colectivos como las mujeres, la infancia y las poblaciones que sufren las guerras como es el caso de Gaza, Irán, Líbano, Ucrania, Siria, Sudán o la República Democrática del Congo. Las poblaciones de los países en guerra son las más vulnerables y hacia ellas deben ir dirigidas nuestras ayudas.
D.- Las poblaciones de todo el mundo pero muy particularmente las clases trabajadoras y la juventud debemos incorporarnos con todas las fuerzas a la lucha contra el cambio climático. Presionando a nuestros gobiernos para que se alcancen los objetivos de cero emisiones y contribuyendo a un decrecimiento de la producción y del consumo de las economías más ricas del planeta como son los EEUU, Europa, China, Japón, Arabia saudí, Rusia, India, etc. Este llamamiento incluye a las organizaciones sindicales y sociales para que además de concienciar a sus afiliadas y afiliados, se unan a un esfuerzo mundial para lograr movilizaciones internacionales como ya ocurrió antes de la pandemia del covid 19.
E.- Finalmente es preciso desarrollar una lucha política e ideológica frente a las fuerzas más reaccionarias que hoy se agrupan en torno a los movimientos como MAGA en los EEUU, el anarco capitalismo en Argentina, la extrema derecha europea, sionista o rusa que, en la mayoría de los casos, son los máximos impulsores del negacionismo climático, las campañas antivacunas y los propagadores de bulos contra la comunidad científica internacional. Ante toda esta escoria reaccionaria no hay otra salida que la lucha, la movilización, la cultura y la ciencia.
Jesús Jaén Urueña miembro del MATS (10/05/2026)