- Trabajadores y familiares describen a ‘Público’ cómo las residencias de mayores afrontan las olas de calor. Denuncian la falta de protocolos, transparencia y medios humanos para proteger a los residentes.
- «Hasta los propios familiares han traído ventiladores porque en algunas habitaciones llegábamos a los 30 grados», explica Lourdes, trabajadora en la residencia privada de Leganés.
- La situación también preocupa en algunos centros públicos. Elvira García, trabajadora de la residencia pública de mayores Gran Residencia, en Madrid, asegura a este medio que la falta de personal dificulta la aplicación de las medidas preventivas previstas para los episodios de calor extremo. «Cuando falta personal, la prioridad pasa a ser la atención básica y las urgencias, por lo que esa vigilancia continua no siempre puede realizarse como sería deseable», explica. A ello, sostiene, se suman las limitaciones de las instalaciones. «Solo hay aire acondicionado en las zonas comunes y en algunos pasillos. Por la noche, el calor en las habitaciones es insoportable«, denuncia. Para García, la prevención debe comenzar mucho antes de que lleguen las primeras olas de calor. «Hace falta invertir en infraestructuras y contar con plantillas suficientes para garantizar una atención adecuada», ataja.
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