Los profesionales del SUMMA 112 denuncian una situación «insostenible» que pone en riesgo la viabilidad del propio servicio.
Según publica SoyMadrid: Los trabajadores del Servicio de Urgencias Médicas de la Comunidad de Madrid (SUMMA 112) han lanzado un grito de alarma público y sin precedentes.
«Las emergencias vitales no pueden depender de la suerte». Con esta frase los trabajadores del Summa 112 resumen la situación del servicio en un comunicado firmado de forma colectiva, el personal médico, de enfermería y técnico describe una situación «insostenible» que, aseguran, «afecta de forma directa a la seguridad de los pacientes» y pone en riesgo la viabilidad del propio servicio.
El escrito, alejado de reivindicaciones salariales puntuales, surge del «desgaste» y de lo que presencian «cada día»: la creciente incapacidad para atender las emergencias más graves con los recursos y los tiempos que requieren. Los profesionales, que defienden con orgullo la tradición de excelencia del SUMMA, advierten de que ese modelo referente en España «está en riesgo».
Un colapso por saturación
El diagnóstico es claro: el sistema está saturado por una avalancha de avisos. Muchos de ellos, según explican, corresponden a situaciones que deberían resolverse en atención primaria o con recursos sociales, pero que terminan colapsando las emergencias. Esto genera un efecto dominó peligroso: «Se activan unidades avanzadas para casos que no lo requieren, dejando desatendidas —o mal atendidas— emergencias reales».
Los profesionales relatan escenarios críticos que se han vuelto frecuentes: «Hay días con más de diez unidades avanzadas sin médico» debido a un déficit estructural de plantilla. En otros momentos, la unidad más cercana a una emergencia grave está ocupada atendiendo una demanda leve, o simplemente no hay ningún recurso disponible. «La carga de trabajo fomenta errores y desgaste emocional», añaden.
Fallo en el «cerebro» del sistema
El comunicado señala con respeto, pero con firmeza, problemas en la regulación y clasificación de avisos. Afirman que el sistema actual «no está funcionando» correctamente: los algoritmos no discriminan bien la gravedad, la decisión depende demasiado de la persona que atiende la llamada y se medicalizan demandas que no son urgentes. El resultado: ambulancias avanzadas recorren largas distancias mientras otras quedan bloqueadas, un despilfarro de recursos críticos que pone vidas en peligro.
Una plantilla al límite
«Cada guardia se ha convertido en un ejercicio de resistencia física y emocional», denuncian. Las condiciones, según detallan, son inseguras: plantilla insuficiente, imposibilidad de tomar pausas básicas para descansar y una redistribución forzosa de tareas donde la enfermería asume competencias que no le corresponden y los técnicos soportan cargas excesivas. «Lo más grave», subrayan, «es que la calidad asistencial se está resintiendo».
Un SOS a las instituciones
Los firmantes no piden «privilegios», sino «poder garantizar la seguridad de los pacientes y la salud de quienes los atienden». Dirigen sus demandas de forma urgente a la dirección del SUMMA y al Gobierno de la Comunidad de Madrid, liderado por Isabel Díaz Ayuso:
- Una revisión urgente del modelo de regulación y priorización de avisos.
- Un refuerzo real de las plantillas, especialmente de médicos para las unidades avanzadas.
- Garantizar condiciones mínimas de trabajo que permitan el descanso.
- Evitar la medicalización de demandas leves para que los recursos de alta cualificación se destinen solo a emergencias reales.
El llamamiento es un intento de evitar que el deterioro sea «irreversible». «Los ciudadanos de Madrid merecen un Servicio de Urgencias que funcione al nivel que históricamente ha tenido», concluyen, en un claro mensaje de que ese nivel, hoy, está seriamente comprometido. La pelota está ahora en el tejado de las instituciones para responder a una advertencia profesional que suena a última llamada.