Las tragaderas de Ciudadanos y los riesgos para la sanidad pública madrileña

Luisa Lores | La Sanidad Pública de Madrid no está a salvo con Cifuentes que reconoce su intención de seguir privatizándola.

Luisa Lores | nuevatribuna.es 10 de Junio de 2015

Parece que Cristina Cifuentes puede ser la próxima presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid (CAM) gracias al apoyo de Ciudadanos.

Cifuentes pertenece al Partido Popular “de toda la vida”. Fue nombrada portavoz junto a Beteta de la Asamblea madrileña y juntos participaron en la comisión de investigación del Tamayazo, que como es sabido es el golpe que elevó a Esperanza Aguirre, por la puerta de atrás y con fuertes sospechas de financiación ilegal, a la presidencia de la CAM, que mantuvo durante 9 años.

Sin embargo en las recientes elecciones muchos exvotantes del PP han traspasado su voto a Ciudadanos, hastiados de la corrupción, de los copagos y de la privatización sanitaria, votos que paradójicamente serán utilizados para constituir un nuevo gobierno popular.

Ironías del destino, Cifuentes que fue portavoz del partido en la comisión de vigilancia de contrataciones cuando se adjudicaban contratos de la Gürtel, incluyendo los hospitales PFI de Madrid, o los contratos de la Púnica de Granados, consigue el apoyo de Ciudadanos tras sacrificar a dos exconsejeros de la CAM imputados por el cobro de comisiones ilegales en contrataciones que deberían haberse vigilado mejor.

La persona que parece más probable que acabe dirigiendo la Comunidad madrileña no parece disponer de un plan de gobierno o por lo menos carece de criterio en temas de gran envergadura, ya que reconoce su intención de seguir privatizado la sanidad madrileña, y a los pocos días asegura tener un plan para desprivatizarla.

Pero es que Cifuentes, asambleista de Caja Madrid entre los años 2004 y 2010 conBlesa y Rato de presidentes de la entidad, vota a favor de la aprobación de las cuentas de la entidad en años de gastos suntuarios en tarjetas Black y coches de lujo, que tampoco Cifuentes detectó.

La Sanidad Pública de Madrid no está a salvo con Cifuentes, y es muy valiosa, mucho más que una Vicepresidencia de gobierno. Ciudadanos debería reconsiderar su posición, o preguntar a sus bases, o quizás corra el riesgo de perder la confianza de sus votantes tan rápidamente como la adquirió.

nuevatribuna.es

3 comentarios en “Las tragaderas de Ciudadanos y los riesgos para la sanidad pública madrileña”

  1. juan antonio lopez

    Son los mismos perros con otro collar. Pero al fín y al cabo perros dispuestos a lanzarse a la yugular hasta exterminar todo lo público Porqué le tiene tanta fobia a lo público, a lo que se paga con los impuestos de todos, cuando ellos mismos cobran de los impuestos de todos?. El Ayuntamiento e incluso la Comunidad son estamentos públicos. ¿ estarán dispuestos a privatizarlo también ?. Yo personalmente en esos casos preferiría unos gestores ,a los que por pagarle «yo» pudiera exigirle diariamente y no cada cuatro años, si no cumplen con su obligación. Esta gente a demostrado siempre que son unos pésimos gestores y no hay forma de «despedirles» hasta despues de cuatro años. Demencial.

    1. Lo que dices «irónicamente» en tus últimas líneas es la prueba contundente de las ineficiencias (una de ellas) de la gestión pública pura. La rigidez del marco de la función pública, que impide una gestión eficiente (y estratégica) de los RRHH. La otra tiene que ver y es la rigidez en la contratación pública (compras, etc.). La cantidad de intervenciones, controles y prolijidad de los procedimientos en la compra pública, la tornan ineficiente en plazos, precios, calidad… Y aunque esto se venda como garantía de transparencia y seguridad, hemos visto como quien quiere hacer trampas igual logra hacerlas. La gestión privada en este campo aporta agilidad, flexibilidad y en suma, eficiencia. La seguridad y transparencia puede lograrse igual con controles ex post y severas sanciones cuando se detecten irregularidades. Slds

  2. Afirmar que resultan inútiles los controles administrativos para evitar la corrupción, es como afirmar que resultan inútiles los tribunales porque hay sentencias injustas.
    Las causas que generan la corrupción son más fuertes que los mecanismos para evitarlas: tales causas provienen de un sistema social que incita a través de múltiples mecanismos a la acumulación ilimitada de riquezas. Sin embargo cuantos más obstáculos encuentre la corrupción más difícil será de llevar a cabo.
    Si con controles hay corrupción qué será sin controles o con controles posteriores y fuertes sanciones (ya vemos los severos castigos que sufren los «pillados»).
    La gestión privada ni evita la corrupción, ya que es parte esencial de ella, tampoco es eficiente: lo prueba la crisis que nos golpea desde 2006.
    Hay un mecanismo anti-corrupción añadido a los controles administrativos que dificultaría enormemente el fraude y del que nunca se habla: el control social.

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