Doblar no es una solución, no es voluntario: es el reflejo del abandono que vivimos
En los hospitales públicos de Madrid, ya casi nadie se sorprende cuando una compañera dice que ha tenido que doblar turno. Se ha convertido en algo tan habitual que parece parte del paisaje. Pero no lo es. Un doblaje es, en realidad, una prolongación abusiva de la jornada laboral: una trabajadora, generalmente de enfermería, enlaza su turno habitual con otro completo, llegando a trabajar hasta 14 horas seguidas.
Aunque la Dirección lo presente como algo voluntario y lo remunere o compense con días libres, la realidad en las plantas y servicios es otra. El personal no quiere doblar, pero muchas veces no le queda otra opción. Porque la alternativa es dejar a sus compañeras al límite, o asumir el riesgo de que no haya cobertura para atender a los pacientes. Se dobla por responsabilidad, por presión, por desgaste emocional. Y eso no es voluntario. Eso es abandono.
Una práctica estructural, no excepcional
Lo más grave es que el doblaje ya no es una medida excepcional para cubrir imprevistos. Se ha convertido en parte de la planificación habitual de los centros. En algunos servicios del Gregorio Marañón, como en muchos otros hospitales del SERMAS, se parte de que habrá compañeras que doblen. No se planifican refuerzos ni contrataciones suficientes, porque se cuenta con que el personal cubrirá el déficit con su tiempo y su salud.
No señalamos a quien acepta doblar. Pero hacerlo afecta al sistema sanitario, porque se asume como normal una organización sanitaria que depende del agotamiento y la responsabilidad personal de sus trabajadoras.
En verano, esta dinámica se agrava. A las vacaciones del personal se suman los cierres de camas y la falta de contratación estructural, lo que provoca verdaderos parches asistenciales. En varias unidades del Marañón, hay listas de doblaje que apenas se llenan porque nadie quiere seguir soportando este desgaste. La consecuencia es que se dejan turnos sin cubrir, se modifican planillas sin aviso, y se llega a trabajar siete u ocho días seguidos sin librar.
El coste humano del doblaje
Doblar no solo implica más horas. Implica agotamiento físico, carga mental, errores, ansiedad, conciliación imposible. Pone en riesgo tanto la salud de las profesionales como la de los pacientes. Lo saben bien quienes salen de ese turno tras 14 horas de trabajo, y a veces vuelven a las pocas horas a enfrentar otro turno.
Una compañera nos decía hace unos días:
“Salí a las diez de la noche y volví a las ocho de la mañana. Y así, dos días seguidos. Es insostenible.”
No hay cuerpo ni mente que aguante este ritmo sin consecuencias. Y, sin embargo, se sigue permitiendo, se normaliza y se silencia. ¿Qué clase de sistema sanitario es este que exige héroes diariamente y precariza los cuidados?
La respuesta de la Dirección: palabras vacías
En los últimos días, la Dirección del Gregorio Marañón ha enviado un correo al personal en el que reconoce la “carestía de profesionales que sufrimos de manera estructural” y agradece “el esfuerzo que cada una realiza doblando turnos”. Es decir, reconocen el problema… pero no plantean soluciones reales. Solo palabras.
Desde el MATS lo decimos claro: los aplausos, los agradecimientos y las compensaciones no suplen el derecho a trabajar con dignidad. No vamos a aplaudir lo que debería avergonzar a quienes gestionan los recursos humanos de los hospitales y de todo el SERMAS.
¿Hasta cuándo?
Doblar turnos no es voluntario. Doblar no es una solución. Es la consecuencia de años de políticas en la Comunidad de Madrid, que han desmantelado el sistema público, congelado plantillas, precarizado contratos y condenado a las profesionales a asumir la sobrecarga con su salud.
La sobrecarga no puede seguir normalizándose como parte de nuestra profesión. Doblar no debería ser una rutina, ni una herramienta de gestión estructural, ni un parche ante la falta de contratación. El problema no es la falta de disponibilidad del personal sanitario, sino la falta de voluntad política y presupuestaria para reforzar el sistema público, la culpa es de quienes gestionan. La Consejería de Sanidad y las organizaciones sindicales presentes en la Mesa Sectorial del SERMAS son responsables directas de esta situación, por su inacción prolongada y su incapacidad para ofrecer soluciones.
Desde el MATS exigimos:
- Contrataciones reales y estables
- Recuperación de la jornada de 35 horas
- Condiciones laborales dignas
- Fin del abuso estructural de los doblajes
- Cuidado a los profesionales para cuidar mejor a los pacientes
No vamos a asumir como normal lo que es un abuso estructural. Doblar no es solución. Exigimos contrataciones reales, no parches con trabajadores y trabajadoras agotadas.
Desde el MATS lo decimos claro:
¡BASTA YA DE CARGAR SOBRE NUESTRAS ESPALDAS LA PRECARIEDAD DEL SERMAS!
EL SISTEMA NO LO SALVAMOS DOBLANDO, LO SALVAMOS LUCHANDO.
