MANIFIESTO DE ORGANIZACIONES SANITARIAS EN DEFENSA DE LA VIDA Y EL DERECHO A LA SALUD DE LAS POBLACIONES DE GAZA, CISJORDANIA Y LÍBANO
Tras la tregua acordada el pasado 10 de octubre que debía poner fin a dos años de un conflicto que ha devastado la Franja de Gaza, las noticias sobre el genocidio han desaparecido casi por completo de los medios de comunicación, pero la realidad es que continúan los ataques y las muertes tanto en Gaza como en Cisjordania, que se han extendido también al Líbano.
En Gaza han muerto más de 72.263 palestinos -la mayoría civiles y, entre ellos, más de 20.000 niños- y más de 171.948 han resultado heridos, muchos con amputaciones y lesiones de por vida, de los que casi 44.500 son menores según UNICEF. En Cisjordania los colonos han perpetrado 1.600 ataques y asesinado a más de 220 palestinos. Mientras que, en el Líbano, desde el inicio de los ataques del ejército israelí, más de 1,3 millones de personas han sido desplazadas a la fuerza, 1.000 libaneses han fallecido y 2.584 han resultado heridos. La población de Gaza, Cisjordania, incluida Jerusalén Este, y Líbano, precisan el mismo apoyo y solidaridad internacional que la afectada por terremotos, inundaciones, tsunamis, hambrunas, epidemias, etc.
GAZA
Pese al alto el fuego el genocidio continúa:
Israel ha asesinado a más de 673 palestinos, incluidos muchos niños, desde que entró en vigor el alto el fuego. Unicef recordó que desde el inicio del alto el fuego, mueren cada día una media de dos niños en Gaza.
1.- Apenas llega la ayuda humanitaria
Tras meses de bloqueo, la ayuda vuelve a entrar a la Franja, pero no en el volumen necesario para hacer frente a las necesidades de una población que sigue, en su gran mayoría, desplazada y en un territorio que se ha quedado sin infraestructuras.
Solo hay abierto un paso fronterizo para la entrada de mercancías y apenas llegan un tercio de los 600 camiones por día que se necesitan. También continua el bloqueo a la entrada de equipos y materiales para reparar las infraestructuras, retirar municiones sin explotar, escombros contaminados y aguas residuales, mientras continua la destrucción de infraestructuras y barrios enteros.
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