29 de abril: interinas e interinos frente al Congreso
El miércoles 29 de abril, cientos de trabajadoras y trabajadores públicos en situación de interinidad se concentraron frente al Congreso de los Diputados en Madrid para exigir una solución real al abuso de la temporalidad que sufren desde hace años.
Personas llegadas desde distintos puntos del Estado se dieron cita en esta movilización para visibilizar una realidad que ya no puede seguir siendo ignorada: miles de empleadas y empleados públicos encadenan contratos temporales durante décadas, en muchos casos superando los 15 o incluso 20 años en la misma plaza sin estabilidad laboral.
La concentración reclamó una medida clara: la fijeza como única reparación efectiva ante un abuso sistemático por parte de las administraciones públicas.
No se trata de una situación puntual ni de casos aislados. Hablamos de un problema estructural que afecta a cientos de miles de personas en el conjunto del Estado, sostenido durante años por políticas que han normalizado la precariedad dentro del propio empleo público.
Trabajadoras y trabajadores de la sanidad pública madrileña, entre ellos un grupo del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, estuvieron presentes apoyando la movilización, mostrando que esta lucha también atraviesa de lleno al sistema sanitario. Un sector especialmente castigado por la temporalidad, donde profesionales esenciales sostienen la atención diaria en condiciones de inestabilidad crónica.
Esta movilización se produce, además, en un momento clave, en el que instancias europeas han señalado reiteradamente que el Estado español no está sancionando adecuadamente el abuso de la temporalidad en el empleo público.
Las instituciones conocen el problema. Las sentencias europeas también lo han señalado. Sin embargo, la respuesta política sigue siendo insuficiente, cuando no cómplice.
Desde el MATS defendemos que esta lucha no puede quedarse en lo jurídico ni en lo individual.
Es una lucha colectiva y política
Lo que se vivió frente al Congreso no fue solo una protesta, sino un grito colectivo de dignidad. Detrás de cada pancarta hay vidas marcadas por la incertidumbre, proyectos personales aplazados y una profunda sensación de injusticia.
Frente a la precariedad: organización.
Frente al abuso: respuesta colectiva.
Frente al silencio institucional: lucha.
Es el momento de actuar.
Es el momento de reconocer derechos.
Es el momento de poner fin al abuso de la temporalidad.