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Aniversario del 15M CINCO AÑOS DESPUÉS, LA LUCHA CONTINÚA

Han pasado cinco años desde que irrumpiera el movimiento 15M en el escenario político, social y económico de este país. Sin duda se trató de una gran movilización que ha tenido y ha dejado un impacto histórico. Podríamos calificarlo de un auténtico Big Bang de todo lo nuevo que ha sucedido a nivel popular.

cartel-internacional-Nuit-Debout-15M-2016-212x300El 15 M nació en tiempos difíciles como los que estamos viviendo desde la terrible crisis económica y social que estallara en el año 2007 y 2008. Una crisis que no acaba y que ha venido para quedarse en forma de desempleo, pobreza, desahucios, recortes y desigualdad social. Una crisis que produjo también la mayor respuesta social de los últimos treinta años en forma de huelgas, mareas y resistencia colectiva de la gente para evitar quedarse sin casa, sin trabajo ni dignidad.

El 15M fue un revulsivo. Una piedra que cae sobre un estanque de agua quieta y que comienza a producir ondas hacia todo el lago. Una piedra que remueve y revolucionó la política y los movimientos sociales hasta donde se habían manifestado en el 2011.  El 15M liberó energías nuevas desde donde nacieron las Mareas y posteriormente diversas coaliciones ciudadanas y partidos políticos.

Algunos sitúan al 15M como un regenerador de la democracia. No es suficiente. El 15M introdujo nuevas formas de democracia: las plazas, las asambleas, las convocatorias, las redes; hasta la expresión corporal se hizo nueva. Pero tampoco esta definición es completa.

El 15M fue una reacción más que democrática (“No nos representan”); para convertirse sobre todo, en una manifestación de protesta antisistématica como se expresó en lemas tales: “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”,  “que pasa, que pasa, que no tenemos casa”; “terrorismo es, no llegar a fin de mes”; etc.

Después llegaron las asambleas de barrios, las mareas, las marchas de la Dignidad y las ondas de agua sacudieron todo el panorama político: dimitieron viejos líderes (Rubalcaba), nacieron otros (Pablo Iglesias o Rivera), abdicó el rey Juan Carlos en favor de su hijo, empezaron a saltar muchos de los casos de corrupción… Todo esto hubiera sido impensable sin la larga onda del 15M.

Pero el movimiento también mostró debilidades. El cansancio y las maniobras políticas desde el propio Estado hicieron que fuera perdiendo fuerza. Se cerraba el ciclo social más o menos en el año 2014 y se abría un nuevo ciclo electoral que ha traído cosas buenas y menos buenas.

En las instituciones (Ayuntamientos, Municipios, Parlamentos autonómicos o nacional) están representadas más fuerzas de cambio que nunca; pero también hemos vivido un proceso de reorganización de las fuerzas conservadoras que han recuperado gran parte de la iniciativa política.

Por eso, la sensación que nos queda es una mezcla de haber conseguido y de haber perdido. Hemos conseguido más capacidad de lucha, más conciencia y más tejido social que nunca. Hemos perdido derechos, salarios, servicios públicos, democracia… Esta sensación ambivalente es lo que  tendremos que afrontar los próximos retos y desafíos.

Este año la celebración del 15M en Madrid es junto al movimiento Nuit Debout de París. Por eso adquiere una relevancia especial. El movimiento de indignados en Francia no es lo mismo exactamente que el 15M pero refleja también un rechazo a las viejas instituciones y un comienzo de rebelión social contra el sistema. Al igual que ocurriera en Nueva York con Occupy Wall Street, todos ellos son producto de la recesión económica y de la crisis social.

El MATS anima a participar en la manifestación que tendrá lugar de Cibeles a Sol a las 18 horas el domingo 15 de mayo.

 

Movimiento Asambleario de Trabajadores-as de Sanidad (MATS)

 

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