Madrid encabeza la privatización sanitaria. Un tercio de sus camas hospitalarias están en manos privadas
La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) presenta su Duodécimo Informe sobre la privatización sanitaria de las Comunidades Autónomas, correspondiente a 2026. El estudio señala un incremento de la privatización de los servicios sanitarios públicos en el conjunto del Estado y analiza las diferencias entre comunidades, así como su relación con el crecimiento del aseguramiento privado, el gasto sanitario de bolsillo, las listas de espera y las desigualdades en salud. Según el índice elaborado por la FADSP, Madrid, Baleares y Cataluña encabezan el proceso de privatización, mientras el indicador global muestra un aumento de esta tendencia.
El 33% de las camas hospitalarias son privadas y el 28% del equipamiento de alta tecnología está en centros privados, según el duodécimo informe sobre privatización sanitaria de la FADSP.
Desde 2014 el gasto en seguros privados ha aumentado un 81%, mientras que el gasto sanitario de bolsillo lo ha hecho un 52,8%. Este incremento está relacionado con las dificultades de acceso a la sanidad pública: «Cada vez hay más gente que acaba pagando de su bolsillo para conseguir una atención que no encuentra a tiempo en el sistema sanitario público».
El motor de la privatización: las listas de espera
Una de las justificaciones de la privatización es la insuficiencia de los servicios públicos. Pero esto es el resultado de políticas deliberadas de recortes, falta de liderazgo y obsolescencia de modelos organizativos. Está publicado en revistas científicas que analizaron la privatización en el Reino Unido por las políticas de la Thatcher19. La quiebra del sistema público son las listas de espera que expresan las dificultades de accesibilidad de los ciudadanos/as. El Informe Mapfre 2024 señala una correlación directa entre el aumento de las listas de espera y el crecimiento en la contratación de seguros privados.
La sanidad pública funciona “bien” si la lista de espera es razonable. Una lista larga significaría que no hay recursos suficientes o que los recursos no están organizados adecuadamente. Si la lista disminuye o no crece es un éxito de la Consejería de Salud. Pero la manipulación de los datos le ha restado valor como indicador de calidad: la falta de transparencia y el “maquillaje” (no dan cita para que no “engorde”, especialmente cuando la espera supera determinadas cifras o cuando se va a hacer la evaluación a final de año) son prácticas comunes.
Las medidas más frecuentes en la sanidad pública para mitigar el problema son las «peonadas” (jornadas extraordinarias fuera del horario laboral), los conciertos con la sanidad privada y las contrataciones temporales de profesionales. Ninguna de las tres medidas ha resuelto el problema. A ninguno de sus protagonistas le interesa que desaparezcan: el profesional que hace peonadas no quiere dejar de hacerlas, al que está contratado exclusivamente para reducirlas se le acaba el contrato, las clínicas privadas se nutren de las largas demoras. Los datos oficiales muestran que las demoras se mantienen o incrementan desde 2019 para citas con especialistas y quirúrgica.
La FADSP sostiene que la privatización no supone un ahorro económico ni una mejora de la calidad asistencial o de los resultados en salud. «La privatización mata».
La federación estima en 11.000 millones de euros las externalizaciones sanitarias realizadas en España durante el año pasado. Argumentan que este proceso coincide con un escenario de dificultades de acceso: las listas de espera de especialistas y cirugía se mantienen o aumentan desde 2019, mientras que la espera media para una cita en Atención Primaria supera los siete días.
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