Los ganadores y perdedores de la Fórmula 1 en Madrid: negocio para las empresas, factura y ruido para los barrios
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Oposición y asociaciones vecinales en contra del proyecto denuncian el gasto de miles de euros públicos dedicados a impulsar Madring.
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«Mientras unos hacen negocio, los costes menos visibles —ruido, problemas de movilidad, ocupación del espacio público o alteración de la vida cotidiana— los soportan los barrios próximos», denuncia Enrique Villalobos (FRAVM).
«Sin duda, compensa a la ciudad», aseguraba esta semana José Luis Martínez-Almeida tras ser preguntado por las críticas de los vecinos que viven cerca de Madring. Los argumentos que utilizaba el alcalde eran el retorno económico, el empleo y la proyección internacional. Es un discurso que el PP madrileño mantiene desde hace meses, ya en 2025 Isabel Díaz Ayuso asumía que todos íbamos a tener «que sacrificarnos un poquito» para sacar rédito de la Fórmula 1. «Vamos a tener el mejor circuito del mundo», prometía.
Pero ¿realmente quién se beneficia de este macroevento? Los vecinos que viven en los alrededores llevan más de cinco meses soportando ruidos y problemas de movilidad que, en principio, se repetirán una vez al año durante toda una década. Tras haber intentado en vano frenar la competición, van a medir el impacto acústico de las carreras el próximo fin de semana para conseguir que esta sea «la primera y última edición de la F1 madrileña».