La reforma de la Ley de Dependencia supone un avance para las personas usuarias pero deja fuera a las auxiliares del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD)

La reforma de la Ley de Dependencia supone un avance para las personas usuarias pero deja fuera a las auxiliares del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD)

La reforma de la Ley de Dependencia supone un avance para las personas usuarias al reforzar la atención en el domicilio y apostar por un modelo de cuidados más humano y cercano. Sin embargo, deja fuera a un colectivo sin el que esta ley nunca podrá hacerse realidad: las auxiliares del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD).

La nueva norma habla de mejorar la atención, pero no incorpora una sola medida que dignifique las condiciones laborales de las miles de profesionales que, cada día, hacen posible que las personas dependientes permanezcan en sus hogares.

No contempla mejoras salariales, no garantiza la contratación a jornada completa como norma general, no elimina la precariedad de las bolsas de horas, no reconoce las enfermedades profesionales derivadas de nuestro trabajo, no impulsa una prevención de riesgos laborales específica para el sector y tampoco aborda la necesidad de una jubilación anticipada para una profesión con una elevada carga física y psicológica.

Es imposible construir un sistema de cuidados fuerte sobre unas condiciones laborales débiles.

Desde el Movimiento Estatal de Huelga del Servicio de Ayuda a Domicilio estamos trabajando para presentar una propuesta de enmiendas al Proyecto de Ley durante su tramitación en el Senado. Nuestro objetivo es que distintos grupos parlamentarios puedan asumir estas propuestas y defenderlas para que la ley también proteja a quienes cuidan.

Entre las principales medidas que proponemos se encuentran:

– El reconocimiento de la profesionalidad y esencialidad del Servicio de Ayuda a Domicilio.
– La mejora de las condiciones laborales y salariales de las auxiliares.
– La contratación a jornada completa como norma general.
– La eliminación de las bolsas de horas y de otras formas de precarización del empleo.
– El desarrollo de una normativa específica de prevención de riesgos laborales para el sector.
– El reconocimiento de las enfermedades profesionales propias de la actividad.
– El impulso de la jubilación anticipada mediante los mecanismos previstos en la legislación de la Seguridad Social.

No puede existir una verdadera transformación del sistema de dependencia sin dignificar a quienes sostienen ese sistema cada día.

Ha llegado el momento de que la Ley de Dependencia cuide también de las personas que cuidan.

Amparo Faus
Auxiliar de Ayuda a Domicilio (ADM)

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