¿POR QUÉ NO APOYAMOS LA HUELGA CONVOCADA POR LOS SINDICATOS MÉDICOS?

¿POR QUÉ NO APOYAMOS LA HUELGA CONVOCADA POR LOS SINDICATOS MÉDICOS?

¿POR QUÉ NO APOYAMOS LA HUELGA CONVOCADA POR LOS SINDICATOS MÉDICOS?

La huelga convocada por los sindicatos médicos, al tiempo que reivindica mejoras legitimas, como acabar con largas jornadas, tiene como punto central la reclamación de un Estatuto Marco (EM) exclusivo. Lo que, según nuestra opinión, denota una concepción elitista y excluyente; ajena al carácter colectivo de la atención sanitaria y del servicio público esencial que prestamos.

Esta convocatoria de huelga nos parece un error, y se une a la también elitista y excluyente firma sin consultar del borrador del nuevo EM llevada a cabo por las cúpulas CCOO, SATSE, UGT y CSIT. Ambas, la firma y la huelga, suponen dos grandes obstáculos para el desarrollo de una movilización unitaria y participativa por un nuevo EM con las condiciones laborables  imprescindibles para garantizar una sanidad universal, pública de calidad y con iguales prestaciones en todo el territorio nacional.

El carácter elitista y excluyente de esta conovocatoria es tan intenso que ni siquiera aborda la alta temporalidad que afecta a las y los médicos, al igual que al resto de categorías, mientras que da una gran importancia a la prohibición para los jefes de servicio de trabajar en la sanidad pública y en la privada recogida en el borrador del nuevo Estatuto Marco (EM).

Es tan excluyente que para justificar la necesidad de un EM propio hace hincapié en la nula representatividad de estos sindicatos a nivel estatal, cuando la realidad es que, tal y como permite el EM en vigor, la mayoría de nuestras condiciones laborales, incluida la jornada, se vienen negociando desde hace 20 años en las mesas sectoriales de cada Comunidad Autónoma, donde estos sindicatos médicos tienen representatividad y capacidad negociadora. Reivindicar un EM propio con tal argumentación es una manera de ocultar su corresponsabilidad en las malas condiciones laborales actuales.

Esta huelga es tan ajena a la calidad asistencial y a la defensa y mejora de la sanidad pública, que no solo se opone a la incompatibilidad para los jefes de servicio de trabajar en la sanidad pública y privada (¿alguien vería lógico que un director de sucursal del Banco Sabadell trabajase por la tarde en el BBVA?), sino que no hace mención a necesidad de derogar los mecanismos privatizadores que el EM otorga a los gobiernos autonómicos, y que siguen intactos en el borrador firmado por las burocracias sindicales, ni a la necesidad de establecer en el EM ratios médicos/población atendida, para acabar con las excesivas cargas de trabajo.

Tan evidente es que las condiciones laborales en la Sanidad Pública son muy malas, como lo es que el haber llegado hasta ellas se debe, en gran medida, a que existen dos modelos sindicales mayoritarios en el sector, el sindicalismo por categoría, que divide, y el sindicalismo burocrático, que no cuenta con las y los trabajadores. Por el contrario, la mayor victoria vivida en la Comunidad de Madrid lo fue gracias a la Marea Blanca, que evitó la privatización completa de 6 hospitales y 27 centros de salud y el despido de unos 5000 profesionales (de ellos unos 1.000 médicos). Y la Marea Blanca fue un movimiento autoorganizado al margen de los sindicatos y formado por trabajadoras y trabajadores de todas las categorías y por las vecinas y vecinos de la Comunidad. Por ello, es incomprensible que se intente mejorar con movilizaciones por categorías.

La mejora de un nuevo EM, teniendo en cuenta la experiencias, solo la conseguiremos con la movilización unitaria, autoorganizada y social y con apoyo de la población. Lo que conlleva que seamos capaces de dejar a un lado el sindicalismo de las cúpulas y el sindicalismo por categorías.

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