La Comunidad de Madrid exprime a lxs trabajadorxs de la sanidad: sin vacaciones, sin derechos y cubriendo el verano a costa de su salud.

La Comunidad de Madrid exprime a lxs trabajadorxs de la sanidad: sin vacaciones, sin derechos y cubriendo el verano a costa de su salud.

La Comunidad de Madrid repite, otro verano más, el mismo patrón de precariedad y abuso hacia sus profesionales sanitarios. Bajo una apariencia de normalidad, la Consejería de Sanidad aplica un modelo que explota a lxs trabajadorxs y aún más a lxs eventuales, negándoles derechos básicos como las vacaciones, mantiene la atención sanitaria a base de contratos temporales encadenados sin garantías.

Mientras el personal fijo se marcha de vacaciones —como es su derecho—, son las mismas trabajadoras eventuales que han estado todo el año al pie del cañón quienes se quedan cubriendo los turnos. Pero aquí está el abuso: a estas profesionales no se les permite disfrutar de sus propias vacaciones. Cuando finaliza su contrato tras haber estado meses o incluso todo el año trabajando, la administración les comunica que no disfrutarán de sus vacaciones: se les “paga” para así cerrar ese contrato y poder firmar uno nuevo que sirva como refuerzo estival. Como si fueran piezas desechables y no personas con derechos laborales. De este modo, se les niega el derecho al descanso y se les obliga, en la práctica, a encadenar contratos sin parar, convirtiéndolos en un relevo.
Esta práctica es una vergüenza. Se niega el derecho al descanso a quienes han estado sosteniendo el sistema, se les maltrata laboralmente, y se les utiliza como mano de obra barata y disponible sin compromiso alguno por parte del SERMAS. No es casualidad ni un fallo: lo hacen a propósito, como parte de una estrategia deliberada de explotación para degradar lo público y mantener un modelo basado en la temporalidad, la rotación constante y la pérdida de derechos.

Un sistema insostenible basado en la precariedad

Madrid es la Comunidad Autónoma más cara del país. Con sueldos muy por debajo de otras comunidades y un coste de vida disparado  -especialmente en vivienda—, resulta cada vez más difícil atraer y mantener personal sanitario en la región. Las enfermeras se marchan a
otras comunidades, a otras ciudades o directamente al extranjero. Y no es por falta de vocación, es por saturación y precariedad.
Mientras tanto, la Comunidad de Madrid no mueve un dedo. Ni incentivos reales, ni estabilidad, ni procesos que faciliten el arraigo del personal. Solo parches, promesas vacías y contratos basura. Este sistema además genera un ahorro económico que no se destina a
mejorar las condiciones laborales ni la plantilla, sino a otros fines como la productividad de los jefes y otros gastos no relacionados con la atención sanitaria.

Contratos basura: encadenamiento sin derechos

A esto se suma otro mecanismo igual de abusivo: los contratos temporales que se renuevan mes a mes o por periodos muy cortos. Con cada renovación, la administración liquida lo correspondiente a las vacaciones de ese contrato, lo que en la práctica impide que el
personal eventual pueda acumular y disfrutar sus días de descanso. Van enlazando contratos sin posibilidad real de parar, ni organizar vacaciones, ni desconectar, porque el sistema se encarga de que nunca tengan derecho a ello. Este modelo no es un error ni una excepción. Es una forma sistemática de negar derechos, de mantener a miles de trabajadorxs en un estado constante de incertidumbre, sin poder planificar su vida personal, familiar ni profesional. El personal cubre turnos, asume cargas asistenciales y permite que el sistema funcione, pero lo hace con derechos recortados y en condiciones inaceptables.

Lo saben y no hacen nada

Llama la atención también la pasividad de los sindicatos con mayor representación y su ejército de liberados, que se limitan a anunciar la situation para “informar”, emitir comunicados o colocan carteles “publicitarios”, como si lxs trabajadorxs no lo estuvieran viviendo en sus carnes sin necesidad de que ellos saquen sus carteles informativos. Como si bastara con sacar un cartel, con eso justifican sus horas liberadas mientras no impulsan ninguna acción efectiva que realmente defienda a lxs trabajadorxs. No hay presión real, no hay movilizacion. La inmovilidad se convierte en cómplice de la explotación.

Desde MATS denunciamos

  • Que el SERMAS utiliza a las eventuales como cobertura encubierta sin derechos.
  •  Que se están vulnerando derechos laborales básicos, como el disfrute de las vacaciones.
  •  Que la administración madrileña explota sistemáticamente a sus trabajadorxs, especialmente a las mujeres, que son la mayoría del personal de enfermería y cuidados.
  • Que la inacción del Gobierno regional es una forma de violencia institucional hacia quienes sostienen el sistema con su trabajo diario.
  •  Que la pasividad de los sindicatos mayoritarios les convierte en cómplices de esta explotación.

¡Basta ya de abusos! Madrid no puede sostener su sanidad pública a costa del agotamiento, la temporalidad y el desprecio hacia sus trabajadoras. Exigimos condiciones dignas, derechos garantizados y una sanidad pública que no se base en la explotación.

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