REALIDAD O FICCIÓN

Jose Fernández, miembro del MATS del Hospital 12 de Octubre

En estos tiempos convulsos dónde el ser humano aún continúa en la búsqueda de la  paz y los derechos de igualdad. Derechos  que, por otra parte, debieran haber sido  un bien intrínseco desde hace años. Vemos con estupor como estamos involucionando. Como, de forma paulatina e inexorable, vamos perdiendo todo aquello por lo que hemos venido luchando desde hace años. Como estamos perdiendo todo vestigio de humanidad.

Es increíble que en la sociedad que vivimos, capaz de conseguir retos científicos y tecnológicos, casi inexplicables para la mayoría, no hayamos sido capaces de conseguir lo que por naturaleza es nuestro. Ser seres sociables. Todos distintos pero a la vez iguales. Ser simplemente seres humanos.

Quizás nos estemos equivocando dando valor sumo a lo material, a la individualidad, a sólo querernos a nosotros mismos. O quizás no, no lo sé. Lo único evidente es que vamos de un extremo a otro. Aun sabiendo que los extremos no son para nada buenos.

También pudiera ser que todo lo que estamos viviendo este dentro de un plan predeterminado. La sociedad avanza a nivel científico y tecnológico más rápido de lo que podemos asimilar. La inteligencia artificial ya está aquí, convive con nosotros. Y más pronto que tarde tendremos que tomar una decisión. O lo más probable, la tomaran por nosotros.

Según algunos, la robótica y la inteligencia artificial serán la base para una sociedad más justa, más feliz. Dónde por fin todos seamos iguales, con los mismos derechos. Dónde vivamos en paz y armonía. Habrá robots que hagan casi todo o todo por nosotros. No habrá paro, pues no tendríamos que trabajar, sólo vivir. ¿Conseguiríamos así la felicidad…?

Otros opinan que la sociedad tiene que cambiar. Prevén que un 20%  de la población tendrá un trabajo altamente cualificado y con un status social de lo más elevado. Serán los nuevos ricos. Al menos es un alivio pensar que ya no van a ser ricos sólo un 1% de la población, como lo es actualmente. Pero también dicen que habrá, y esto ya me gusta menos, un 50% de la población con un trabajo precario. Y el resto sería parte a “desechar” Será una autentica selva. Solo los más preparados avanzaran y el resto, en el mejor de los casos, serán esclavos de aquellos.

Una cosa si es clara, si se puede hacer, se hará.  La robótica es imparable. La inteligencia artificial ya está presente en nuestras vidas. Hay programas informáticos capaces de hacer cosas increíbles. Se utilizan robots para muchas tareas hasta ahora propias. Y esto es sólo el comienzo. La pérdida de puestos de trabajo será un hecho. Así se ha visto reflejado en las diferentes revoluciones industriales. Debemos estar preparados.

Los partidos políticos debieran tener estas premisas presentes en sus programas electorales. No pueden obviar una realidad más que visible. Realidad que va a suponer una nueva y hasta ahora desconocida, lucha de clases. Algunos ya opinan que para mantener el sistema los robots deberán cotizar a la seguridad social. Aún no saben cómo y a quién cobrarles…

Parece ficción pero es una realidad más que latente. ¿Acaso pensabas hace unos años, tener un móvil capaz de realizar todas las gestiones que hacen? Y lo peor, es que no sabemos cómo lo hacen. Hay automóviles que conducen solos, drones que vigilan por encima de nuestras cabezas, robots cuidadores,… Esto es imparable. Y no estamos preparados.

Y por favor, no cometamos el error de pensar que esto no va con nosotros. Que no lo vamos a conocer, a vivir. Con este tipo de excusas, hemos conseguido que nuestro mar  Mediterráneo esté  lleno de cadáveres. Que el terrorismo este a nuestras puertas y otras muchas barbaridades que como humanidad no debiéramos haber consentido.

Tenemos que retomar todas estas luchas y darles fin. Estar unidos y así prepararnos  para un futuro incierto. La humanidad por encima de todo. Si no es así casi mejor desaparecer.

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