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La cláusula chollo de los hospitales ‘privados’ de Aguirre: les pagamos si ahorran luz

La comunidad paga a las concesionarias de estos centros una recompensa económica si ahorran luz. Podemos denuncia un sistema “perverso” que infla sus beneficios

La Comunidad de Madrid paga, año tras año, a las empresas concesionarias que construyeron los siete hospitales ‘mixtos’ de Esperanza Aguirre una especie de recompensa económica si consiguen ahorrar luz. Desde el año 2012 la Consejería de Sanidad les ha pagado 2,9 millones de euros por este concepto, según la información que ha hecho llegar ese departamento al grupo parlamentario de Podemos. Esta cláusula, “totalmente abusiva”, según la diputada Mónica García, está recogida en los pliegos administrativos de los contratos de concesión y “ha permitido una interpretación perversa del concepto de ahorro energético”, señala García.

Porque lo que cada año paga la comunidad a estas empresas (entre las que están por ejemplo Sacyr, FCC o Dragados) se calcula a partir de una referencia de consumo energético en los dos primeros años del contrato (2009 y 2010). Un ejemplo: un hospital gastó 100.000 euros en luz de media esos dos años y en 2011 solo gastó 70.000 euros. De ese ahorro, 30.000 euros, el Gobierno regional le paga la mitad, 15.000 euros, como recompensa por su gestión de eficiencia energética. Si es al revés, es decir, en el caso de que alguno de los consumos haya sido superior al nivel de referencia que sirve para calcular los ahorros, la Administración aplica una penalidad a la concesionaria.

Los siete hospitales son el Infanta Leonor (en Vallecas), el Puerta de Hierro (en Majadahonda), el Infanta Sofía (en San Sebastián de los Reyes), el del Tajo (en Aranjuez), el del Henares (Coslada), el Infanta Cristina (en Parla) y el del Sureste (en Arganda del Rey). Las empresas que ganaron los concursos construyeron los edificios y, a cambio, reciben un canon anual durante 30 años. Cuando las concesiones venzan revertirán el centro a la Comunidad de Madrid, que mientras tanto es una mera inquilina. Es lo que se bautizó como contrato de concesión de obra pública, que permite la colaboración pública (la gestión sanitaria) y la privada (que construye y explota unos 13 servicios no asistenciales, como limpieza, cafetería…). Estos siete centros atienden a 1,56 millones de madrileños y cuentan con 1.803 camas.

Las empresas concesionarias

Infanta Leonor: Iniciativa de Infraestructuras y Servicios, Begar, Vectrinsa Gestión, Ploder, Fuensanta, Caja Rural Intermediterránea y Grupo Cantoblanco Catering Services.
Puerta de Hierro: Dragados, Bovis Lend Lease y Sufi.
Infanta Sofía: Acciona y Crespo y Blasco.
Hospital del Tajo: Constructora Hispánica, Construcciones Sánchez Domínguez-Sando e Instalaciones Inabensa.
Hospital del Henares: Sacyr, Testa Inmuebles y Valoriza Facilities.
Infanta Cristina: Sacyr, Testa Inmuebles y Valoriza Facilities.
Hospital del Sureste: FCC Construcción, Obrascon Huarte Lain y Sociedad de Promoción y Participación Empresarial Caja Madrid

Estos siete hospitales, construidos por empresas privadas pero incluidos en la red pública, fueron inaugurados por Aguirre entre finales de 2007 y principios de 2008. Las obras costaron 663 millones de euros (747,4 según la Cámara de Cuentas), dinero que adelantaron las adjudicatarias. A cambio, estas reciben un canon anual que comenzó en 2008 y que durará 30 años. Entre 2008 y 2016, es decir, durante nueve ejercicios, la Comunidad de Madrid ha pagado ya 1.182 millones de euros por ese canon, que ha ido subiendo gracias a la evolución del IPC y a determinados modificados. Otra respuesta del Gobierno regional al grupo parlamentario de Podemos cifra en 2.581 millones de euros el canon que aún queda por pagar.

Al margen del canon, existe la recompensa económica por el ahorro de luz. El ‘ranking’ lo lidera el Infanta Sofía (en San Sebastián de los Reyes), que ha recibido de la Comunidad de Madrid 1,28 millones de euros por su buena gestión energética. Le sigue el Puerta de Hierro (Majadahonda) con 648.622 euros. Después va el Infanta Leonor (Vallecas), con 430.000 euros recibidos. El del Sureste (en Arganda del Rey) ha ingresado 330.000 euros. El Hospital del Tajo (Aranjuez) se ha llevado 167.500 euros. En Parla, el Infanta Cristina ha ganado 121.200 euros. El que menos ahorra en luz es el Hospital del Henares (Coslada), que solo ha percibido 39.200 euros de Sanidad.

Podemos habla de cláusula “abusiva” y “malévola” porque en los dos primeros años (en los que se fijó la referencia de ahorro) los hospitales gastaron luz de una manera desproporcionada e intencionada, “sobre todo en comparación con el gasto energético de otros hospitales, más grandes y más antiguos, en teoría edificios menos preparados para la eficiencia energética”. El objetivo “era gastar mucho para luego tener amplios márgenes de mejora durante el funcionamiento del hospital y por lo tanto, el cobro de beneficios por parte de la concesionaria”, asegura la diputada García

Su formación ha hecho un concienzudo estudio, calculando el gasto energético por cama hospitalaria. El resultado es demoledor: los hospitales concesionados inaugurados en 2008 gastaron en esos dos primeros años (2009 y 2010) más del doble (8.900 euros/cama instalada) que la suma de otros 11 hospitales públicos tradicionales (4.100 euros/cama instalada) como la Paz, el Clínico, el Gregorio Marañón o el Ramón y Cajal. “Estos datos revelan que los hospitales nuevos no solo no han hecho los esfuerzos requeridos en cuanto al uso de la energía de manera eficiente durante los años de referencia, sino que han hecho el esfuerzo contrario, presuntamente con el ánimo de obtener un beneficio económico derivado de la aplicación del pliego”, asegura Mónica García.

Por ejemplo, los hospitales Infanta Leonor (269 camas) e Infanta Sofía (283 camas) gastaron en esos dos años 14 y 17 millones de euros respectivamente en consumo energético, mucho más que el Príncipe de Asturias (594 camas), el Severo Ochoa (412 camas) o La Princesa (564 camas). Los pliegos estipulan que ese consumo lo asume desde el principio el Servicio Madrileño de Salud (Sermas). “Es decir, los madrileños pagamos el derroche de luz de los dos primeros años. Y si luego si los hospitales empiezan a hacer las cosas bien y empiezan a ser eficientes, les recompensamos con la mitad del ahorro. Todo un chollo”, sentencia desde Podemos.

Los propios contratos de concesión ya estipulaban entre las obligaciones de los concesionarios “asegurar que la prestación de los servicios que integran la explotación de la obra vayan dirigidos a conseguir un uso racional y eficiente de la energía”. Todas las empresas concesionarias debían presentar a la Administración, antes de acabar las obras, un plan de ahorro y eficiencia energética. Sin embargo, varios informes de la Intervención General de la Comunidad de Madrid se muestran críticos con la fiscalización que ha hecho Sanidad a la hora de pagar esa recompensa. Por ejemplo, los interventores señalan que los 91.783 euros que la concesionaria del hospital Infanta Leonor recibió en 2013 por ahorro energético no estaban bien justificados y nunca se debieron abonar.

La Intervención es contundente: El Infanta Leonor nunca presentó ese plan de ahorro. Y cuando lo hizo en 2013, tarde, diseñó medidas como “la reducción lumínica de zonas comunes mediante su apagado, el cambio de temperatura de la calefacción, el cambio de temperatura de agua y de reprogramación del sistema de frío”. Se trata de “meros ajustes que, de haberse realizado en tiempo y desde el inicio del funcionamiento del hospital, hubieran variado considerablemente el promedio anual de los primeros 24 meses tomados en consideración como referencia, base para retribuir a la concesionaria por las disminuciones producidas con posterioridad”. Para Podemos es una broma. “Antes tenían los pasillos iluminados 24 horas y luego se dieron cuenta que se podían apagar si no eran utilizados”.

En el informe de 2015 sobre el hospital Infanta Sofía, la concesionaria recibió 441.540,81 euros por ahorro, y la Intervención destaca que ese pago tampoco está justificado por las medidas adoptadas presentadas por la empresa. Para la oposición, los planes de ahorro energético diseñados por la concesionarias años después de la puesta en marcha del hospital no dejan lugar a dudas: “Son medidas que pudieron ponerse en marcha desde el inicio de la explotación de la obra. Y no se hizo adrede”. Por ejemplo, el Hospital del Tajo descubrió que para ahorrar energía había que revisar las calderas y purgar los radiadores. El Infanta Leonor también descubrió en 2016 que con el riego por goteo se ahorraba más que con el riego con manguera, ocho años después de inaugurarse el centro.

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