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Así se manipulan las listas de espera quirúrgicas en la sanidad madrileña

Listasde espera, maquilladas

Varios médicos de la sanidad madrileña relatan algunas de las técnicas que impulsan los hospitales para maquillar las listas de espera.

En 2005 el Ministerio de Sanidad apuntó a las listas de espera quirúrgicas de la sanidad madrileña. “Madrid empieza a contar cuando el paciente llega al anestesista”, denunció el secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos. La llegada de Cristina Cifuentes a la Puerta de Sol vino con una petición expresa bajo el brazo: nunca más este ‘truco’ del anestesista. Sin embargo, algunas manías siguen presentes en las altas esferas de los hospitales madrileños.

“Una vez más los datos vuelven a ser positivos”, celebraba esta semana la actual presidenta de la Comunidad de Madrid al conocer los datos del mes de noviembre, aunque la comparación interanual dejan los números en mal lugar. Días atrás el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, recordaba que Madrid es de las dos regiones donde menos hay que esperar para operarse. Aun así, los últimos datos de la Memoria del SERMAS 2016 desvelaron que el Gobierno autonómico dejó sin gastar más de 40 millones que iban a ser destinados a aplacar las listas de espera, mientras los sindicatos rechazan los Pactos de Gestión y reclaman más personal y recursos para abrir los quirófanos por la tarde al 100%.Hasta que estas reivindicaciones se hacen realidad, varios médicos de hospitales madrileños han explicado a EL BOLETÍN algunas de las técnicas que salen desde los centros para maquillar las listas de espera. Precisamente son dos las principales prácticas que los profesionales han detectado: la primera tiene que ver con dejar a “miles y miles” de pacientes en un ‘limbo’ que no contabiliza para los datos mensuales; el segundo después de que que el Departamento de Admisión no complete un trámite regular.

‘Esconder’ a pacientes sin argumentos médicos

Listas de espera diagnósticasEn el primero de los casos, la lista de pacientes TNP (Transitoriamente No Programables) juega un papel determinante en este maquillaje. ¿Qué esta lista? Es la bolsa a la que se traslada (informáticamente hablando) a aquellos usuarios que por razones médicas no pueden ser operados. “Por ejemplo, tengo un paciente al que tengo programada una cirugía, pero días antes tiene un infarto y está tres meses en la UVI”, explica uno de estos facultativos.


En enero entras en la lista de espera, en febrero te sacan como TNP, no te vuelven a meter hasta junio y en julio te operan. Así el hospital contabiliza como un mes de espera el que ha tenido que estar ese paciente.


Ante una situación como esta y para no penalizar al hospital por la demora que representa esos tres meses en la UVI, “la legislación permite ‘trasladar’ a ese usuario a la lista TNP”. Hasta ahí bien; todo legal. El problema llega cuando la Gerencia, por cálculos para cumplir objetivos, comienza a movilizar usuarios hacia esta lista sin justificación médica. De hecho, el paciente ni conoce que ha sido removido ya que no tiene ninguna dolencia que le imposibilita la operación; él simplemente acude al hospital a su cita después de, por ejemplo, cinco o seis meses de espera.

La jugada es determinante para rebajar la espera media. Uno de los médicos consultados por este medio (que reclama preservar su anonimato por razones obvias) coloca un ejemplo: “En enero entras en la lista de espera, en febrero te sacan de ella como TNP sin que tú te enteres, no te vuelven a meter hasta junio y en julio te operan. Así el hospital contabiliza como un mes de espera el que ha tenido que estar ese paciente”.

No obstante, un matiz es importante, tal y como señala: el médico no tiene constancia de este movimiento de entrada y salida de pacientes. “La mayoría de mis pacientes tiene que esperar más de seis meses”, evidencia otro de los profesionales como muestra de la realidad que se vive en los centros. Aun así, los ‘trucos’ no se detienen únicamente en jugar con la lista de usuarios TNP. Cuando las críticas contra este maquillaje se han elevado a lo largo de la legislatura, la Consejería de Sanidad siempre ha salido al paso asegurando que sus datos son “absolutamente reales”.

El no confirmar a los pacientes para que entren en la lista

La segunda de las prácticas más “terribles” que han detectado en la sanidad madrileña tiene que ver con el programa informático RULE. Antes de que la historia médica llegase a las consultas, los médicos al proponer una cirugía tenían que entregar un documento a los usuarios para que lo llevasen a Admisión. En ese momento, Admisión confirmaba la ‘entrada’ de un paciente a la lista de espera y el tiempo empezaba a contar. Ahora la escena ha cambiado: “Ahora tecleamos y notificamos la operación, pero Admisión tiene que confirmarlo”. Comienza la jugada.


En Admisión no se confirma al paciente y se busca un momento que a la Gerencia le venga mejor


Y es que una vez que llega a este departamento, el facultativo ya ha terminado su trabajo hasta que vuelva a aparecer el paciente para la cirugía. Sin embargo, según revelan los profesionales, “en Admisión no se confirma al paciente y se busca un momento que a la Gerencia le venga mejor”. Obviamente, al igual que con los médicos, el personal de este departamento cumple órdenes. “Son chivos expiatorios. Hay miles y miles de usuarios ‘guardados en un cajón’ esperando a ser confirmados. Es el fraude más grande”, completa uno de estos médicos.

Es más, las voces consultadas por EL BOLETÍN apostillan que “el engaño está en el inicio”. “Habría que hacer una auditoría a ver si las personas TNT son por razones médicas o no. Al igual que se miente en el RULE. Eso no lo resistiría ninguna auditoría”, afirman. Estas dos prácticas no son las únicas que se están viendo en la actualidad. Otra de las prácticas denunciadas tiene que ver con “jugar” con aquellos pacientes que acumulan mayor demora.

¿Por qué se hace este maquillaje?

“Si un paciente va a cumplir seis meses, el hospital le ofrece derivarse a un centro privado y si accede, se le saca automáticamente de la lista de espera. ¿Si no acepta? Se le traslada a la lista de rechazo de derivación y así desaparece de la lista estructural”, sentencia otro médico del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS). El maquillaje impulsado por los altos cargos no se queda ahí, las bajas cifras de espera media (43 días) invitan a la sospecha: “No me extrañaría que para bajar la media metan a enfermos oncológicos, que se operan en el momento y que los contasen como si hubieran entrado en la lista de espera”.


Los gerentes de los hospitales cobran un plus por objetivos y las listas de espera son el objetivo número uno


Presiones para que entren pacientes con una prioridad y otra o usuarios que ‘desaparecen’ de la lista de espera y cuando se advierte de dicho error empieza a contabilizar de cero culpando todo a un fallo informático son otras dos de las maniobras que estos trabajadores han ido apreciando con la experiencia. Pese a ello, todo tiene un origen. Y las fuentes médicas coinciden: los objetivos.

“Los gerentes tienen un interés brutal. Ellos cobran un plus por objetivos y este es el objetivo número uno”, aseveran. “Hay una ingeniería terrible, la Administración nunca ha querido ver la verdad y si encima penaliza los malos resultados (se tiene que operar, al menos, el mismo número de pacientes que entran), pues obliga a mentir a los hospitales. Al igual que con los partidos políticos, se hace una contabilidad paralela”, concluyen.

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