MATS Sanidad

Hospital Clínico (I): “Excelencia empresarial y precariedad laboral”

La calidad del Clínico

El Hospital Clínico San Carlos es uno de los Hospitales más grandes de Madrid. En medio de los premios a la excelencia sus trabajadoras y trabajadores reclaman plantilla y medios y denuncian que las ISO se consiguen sin tener en cuenta ni las plantillas ni la calidad asistencial. Esta la primera parte de una entrevista en la que hemos hablado con un grupo de celadores y celadoras de este centro hospitalario.

– Pregunta: ¿Cuáles son los problemas actuales de vuestro colectivo en el Hospital Clínico?

– Respuesta: En el Hospital Clínico, desde hace años, tenemos muchos problemas, pero por encima de todos destacan dos: una falta de plantilla crónica, incapaz de dar la asistencia adecuada a los y las pacientes y una total vulneración de nuestros derechos laborales por parte de nuestros superiors jerárquicos, tolerada en gran parte, por la mayoría de nuestros representantes sindicales (salvo honrosas excepciones).

– P.: ¿Podrías definir mejoren qué consiste cada uno de los problemas que has mencionado?

– R.: En lo referente a las plantillas el problema viene de lejos aunque actualmente, con los recortes en Sanidad, el problema se ha incementado. Con el cierre de camas y servicios en nuestro hospital, la plantilla orgánica se ha reducido: hay muchos servicios que no disponen de celador y en los turnos de tarde y noche la dotación para cubrir todas las necesidades es imposible de satisfacer. En el turno de noche, por ejemplo, hace diez años casi todos los servicios estaban dotados de celador o celadora. Hoy, el turno de noche funciona a través de un “pull” o retén que da servicio a todo el hospital, con menos de la mitad de la plantilla que antes.

– P.: Pero este hospital, según los datos publicos por el SERMAS, es uno de los centros con mayor número de celadores ¿Cómo se conjugan estas dos afirmaciones?

-R.: Según los datos del SERMAS la plantilla orgánica de celadores del HSC a fecha 31 de agosto de 2017, era de 485 celadores (307 fijos, 127 interinos y 51 eventuales) entre la plantilla del Hospital Clínico y sus dos centros de especialidades: el de Avda. de Portugal y el de Modesto Lafuente. En principio, con los recortes de la Administración en cierre de camas y de servicios, serían suficientes para dar cobertura a todas las necesidades asistenciales. Esta es la justificación que pone siempre la Dirección General de RR.HH. cada vez que la Dirección del centro le pide contrataciones y su excusa para no autorizar la mayoría de las que se demandan, por entender que existe personal suficiente.

– P.: Entonces ¿dónde está el problema?

-R.: El problema tiene que ver con que los datos no concuerdan con la realidad. El colectivo de celadores en este hospital tiene muy diversificadassus tareas, distinguiéndose por un lado entre trabajadores que realizan otras tareas (recogida de muestras, cartería, control de accesos, etc.) y por otro, personal ubicado en otras unidades, fuera dea unidad de celadores (ropero, cocina, unidad de seguridad, unidad medioambiental, informadores, etc.). Además hay que contar con las promociones, los puestos adaptados que no realizan tareas asistenciales y, últimamente, hay que sumarle el gran número de encargados de turno que se están llevando a cabo: se estima en 25 personas en todas estas unidades. Es decir, de 485 que somos la plantilla orgánica, menos de un 60% se dedica a tareas asistenciales, con una media de edad de 50 años y donde más de la mitad somos mujeres (con mayor número de lesiones de espalda y articulaciones) y personal temporal, insuficiente para dar cobertura a toda la demanda diaria.

– P.: ¿Pero no depende toda la categoría de la misma Jefatura?

– R.: No. Y esa es una de las causas de haber llegado hasta aquí.

– P.: ¿Podrías ser más explícita?

– R.: Durante años solo había existido una Jefatura de personal subalterno de la que dependíamos todos los celadores y celadoras, salvo que estuviesen destinados a tareas no asistenciales, que dependían del Servicio de Asuntos Generales. Las actividades asistenciales quedaban cubiertas casi al 100% y el hospital funcionaba a pleno rendimiento y casi sin restricciones de cobertura, aunque con unas instalaciones obsoletas. El problema entonces eran los medios, no los recursos humanos.

– P.: ¿Y qué pasó para que la situación cambiara?

– R.: El problema vino con los recortes en Sanidad y cuando un grupo de Gestores vieron en la sanidad un nicho de negocio que podía ser explotado como cualquier otra empresa. La Dirección de este centro fue una de las pioneras del SERMAS en la mercantilización de la salud, teniendo parcelado el hospital en diferentes institutos y más de 15 Unidades de Gestión Clínica.

– P.: Pero ¿qué tiene que ver esto con los celadores?

– R.: Pues sencillamente que este es el modelo que se está aplicando también en nuestro colectivo: el parcelamiento de la actividad para obtener beneficios. Los celadores, al igual que el resto del personal no sanitario del SERMAS, son los más vulnerables a la privatización, pero al ser un colectivo más numeroso que otros, como servicios técnicos, etc., pueden ofrecer un mayor nivel de resistencia ante los recortes. Se utiliza una secuencia que se repite en todos los servicios: se deteriora el servicio (se dejan puestos sin cobertura, se reduce el personal de los servicios, etc.), se parcela la actividad en diferentes unidades (unidad medioambiental, de seguridad, de celadores, etc.), se marcan objetivos basados en el ahorro, justificándolos con la eficacia y la eficiencia (reducción de salarios quitando festivos, aumento de cargas de trabajo, disminución de efectivos, etc.) y se presentan resultados óptimos avalados por certificaciones de calidad o por premios a la excelencia dados por empresas externas. Esto es malo para quien trabaja (recorte de derechos) y para pacientes (deterioro de la calidad asistencial) pero bueno para los que gestionan el negocio, por ejemplo, un Jefe de Servicio que haya cumplico los objetivos marcados, puede cobrar de productividad variable 3.000 euros y un Gerente hasta 30.000, frente a los 600 de una enfermera o a los 200 de una celadora.

 

Comentarios: 0

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comparte esto

Haz que llegue lejos!