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Los expertos dudan de que el sistema de protección pueda afrontar la pobreza que deja la crisis

La mayoría de analistas sociales de un informe de Funcas coinciden en señalar que la población española no está saliendo incólume de estos años
Fotografía: Chema Moya
Fotografía: Chema Moya

Los pobres cada vez son más jóvenes, las desigualdades han aumentando sobremanera, como alertó este lunes Oxfam en un demoledor informe, cada vez nacen menos niños y crece el número de jóvenes que estudian, básicamente, por falta de empleo. Son algunas de las principales conclusiones a las que ha llegado un grupo de expertos analizando el balance social de la crisis sufrida en España entre el 2008 y el 2014. La investigación, que cuestiona la capacidad del sistema de protección social para responder a las mayores necesidades que se han generado, se ha publicado en la revista ‘Panorama social’, de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas). La mayoría de analistas sociales coinciden en señalar que la población española no está saliendo incólume de estos años

Funcas advierte de que algunos de estos efectos pueden ser “transitorios”, pero otros pueden tener un carácter “estructural y mantenerse en el tiempo”. Según los expertos que han participado en la publicación, se han producido, además, “reajustes significativos en las estructuras de protección social”. Los autores indican que no solo ha aumentado el número de personas pobres, sino que han cambiado los perfiles. Así, se ha acentuado un proceso de rejuvenecimiento de la pobreza que había arrancado antes de la crisis y que ya se advertía en otros países desarrollados.

CAMBIO DE PERFIL

En cuanto al cambio de perfil de los que menos tienen, los sociólogos  Pau Marí-Klose y Álvaro Martínez Pérez inciden en una realidad alarmante: la exclusión de uno de los colectivos que más ha incrementado sus tasas de riesgo de exclusión es la de los niños, algo que se refleja de forma especialmente notable en los hogares más convencionales.

Según los investigadores, en los hogares formados por dos adultos y un niño pasa de 18,7% a 20,2% entre 2009 y 2014, y en los de dos adultos y dos niños, de 23,1% a 25,3%. En las edades centrales, el aumento de la pobreza es claramente juvenil, con un acusado aumento entre los jóvenes de 18 a 24 años, que en su mayoría viven en hogares con personas de más edad.

MERCADO LABORAL

Otro apartado de los artículos que recoge la publicación se refiere a la educación y el mercado de trabajo. En ese contexto el José Saturnino Martínez constata que, con la crisis, ha aumentado considerablemente el volumen de jóvenes que estudian, mientras que permanece constante (en torno a uno de de cada 20) la proporción de los que nini. También destacan que la crisis ha generado un aumento de población joven que emigra en busca de nuevas oportunidades. Ponen cifras: entre el 2009 yel  2015, el aumento ha sido del 42%: de 185.000 de jóvenes de 25-34 años residentes en el extranjero en 2009 se ha pasado a 263.000 en el 2015.

Cierran la revista sendos análisis de la evolución del sistema público de bienestar y las actitudes de la población hacia él. En el primero, de Eloísa del Pino, Juan A. Ramos y Jorge Hernández, los autores señalan algunos riesgos de deterioro de la capacidad del sistema para responder a una sociedad que tiene más y mayores necesidades, y apunta a que la crisis no ha sido aprovechada para resolver algunos de los problemas de fondo. Por último, Inés Calzada analiza la evolución de la legitimidad de la intervención del Estado en las principales áreas de bienestar, a ojos de la opinión pública, y concluye que durante la crisis, los españoles han aumentado su desconfianza hacia las instituciones políticas y, en especial, hacia los responsables de recaudar y gestionar los impuestos.

 

Reflexiones y asignaturas pendientes

Como colofón del informe, una serie de reflexiones y deberes. Entre las primeras, los expertos consideran que a lo largo de las últimas décadas, el Estado de bienestar español ha proporcionado protección social a colectivos vulnerables ignorados en etapas anteriores. Como ejemplo, apuntan que las personas mayores han visto mejorada sensiblemente su situación económica, gracias al desarrollo de un sistema de pensiones universal y “bastante generoso”. A día de hoy, dicen, a pesar de la política de austeridad todavía en curso, el sistema público de sanidad se encuentra “entre los mejores del mundo”. En cuanto a las políticas de desempleo, apuntan que estas han garantizado el mantenimiento de rentas a amplios segmentos de la población que pierden su trabajo, especialmente cuando tienen una larga trayectoria laboral y cargas familiares en sus respectivos hogares. En la otra cara de la moneda están las asignaturas pendientes, como la protección de los jóvenes entrantes en el mercado de trabajo y las elevadas tasas de abandono escolar que ponen de manifiesto los itinerarios laborales inciertos y las trayectorias de emancipación frágiles que sufren amplias capas de las nuevas generaciones. “Cuando la coyuntura económica es favorable, los jóvenes encuentran empleo en sectores productivos que reclaman mano de obra poco cualificada. En etapas de recesión, engrosan las filas del desempleo o del empleo precario”, concluyen.

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