MATS Sanidad

COLAPSO DE LAS URGENCIAS EN EL HOSPITAL RAMÓN Y CAJAL

 

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Madrid, 14 de enero de 2014

Los continuos cierres de camas y la consiguiente disminución de personal, que se vienen produciendo últimamente en los hospitales públicos están teniendo consecuencias desastrosas para la atención sanitaria. Un claro ejemplo le tenemos en las urgencias del hospital Ramón y Cajal; el día 12 de enero se colapsaron hasta el punto que hubo que cerrar el acceso a las ambulancias durante más de dos horas.

     “La situación fue caótica”, nos relataron los profesionales que estaban trabajando en ese momento. Los pacientes aumentaban y no había modo de darles salida, entre otras cosas por la gran cantidad de enfermos que estaban a la espera de poder ser ingresados. Se habilitó una zona destinada habitualmente a ubicar a las personas que llegan al aeropuerto habiendo ingerido bolas de droga, conocidos como “boleros” y que están custodiados por la policía,  para mejora la situación. Dicha sala no esta preparada para ubicar pacientes pendientes de ingreso;  no tiene material, ni medicación, lo que hace que la carga de trabajo para el personal sea mayor, ya que tiene que moverse en busca de lo necesario.

Cuando alguien llega a las urgencias del  hospital Ramón y Cajal, tras dar los datos es atendido por personal de enfermería de Triaje,  que clasifica  a las personas que llegan con unos colores en función de  su prioridad asistencial. Es el llamado sistema de clasificación Manchester. Todos los pacientes de la urgencia han pasado por las manos de estos profesionales.

Los “amarillos” deben ser atendidos en un máximo de una hora. Los “naranjas” en un máximo de 10 minutos y los rojos requieren atención inmediata. Los verdes, pueden esperar hasta 180 minutos; se trata del área de consultas donde el día 12 por la tarde había 65 pacientes esperando a ser atendidos.  No estaba mejor la zona de amarillos que tuvo más de 70 personas de los cuales 30 esperaron más de tres horas. Era imposible atender a los pacientes en condiciones, según los contaba el personal de enfermería: “Nos movíamos de un área a otra de la urgencia intentando ayudar en las áreas mas saturadas, pero aún así se conseguía poco dado que no disponíamos de espacio físico para atender con calidad a los pacientes” “Teníamos problemas para obtener medicación, había tantos pacientes que había algunos fármacos que se habían agotado, tampoco teníamos ropa de cama, ni material suficiente como termómetros” 

La zona de Preingreso donde habitualmente están los pacientes que debiendo ingresar en una planta no lo hacen por falta de camas, estaba llena, con 23 pacientes. Esta zona  tiene la función de ocultar unos pacientes que de otra manera estarían en los pasillos. No reúne las condiciones adecuadas;  es un espacio donde los enfermos están hacinados, separados por cortinas y sin baño. Siempre nos ha llamado la atención esta zona, puesto que la Dirección del centro justifica el cierre de camas en base a una baja ocupación. ¿Cómo se entiende que si no hay problema de camas y por ello se cierran, tenga que haber un área para los pacientes que no tienen cama?

El 13 de enero la situación no fue mucho mejor. Por la mañana se llego a saturar la zona de “naranjas”, es decir, había lista de espera que los pacientes pudieran ser ubicados allí. Recordamos que son 10 minutos el tiempo en el que éstos deben ser atendidos. ¿Como se maneja esto con una lista de espera?

Cuando acudimos a las urgencias solo veíamos personal corriendo de un lado para otro con desesperación. “Así no se puede trabajar” nos decían.

A día de hoy conocemos se ha abierto una de las plantas de hospitalización que se habían cerrado. Es una buena noticia, pero recordamos el enorme esfuerzo organizativo que requiere abrir una planta cerrada, sin ningún tipo de material, con personal nuevo, sin personal facultativo asignado. Una planta que cumple la única función de drenar la urgencia. Esto no es la primera vez que ocurre, ya hace unos meses se hizo y desde el MATS se hizo un escrito reclamando mas personal, pues una planta que se abre y donde hay que organizar todo desde el principio necesita mas trabajadores que una donde todo rueda día a día. Es fácil de entender. Esa planta se cerró y se volvió a abrir en otra ubicación, se volvió a cerrar  durante el periodo navideño para que el personal eventual que estaba en dicha planta cubriera los días libres del resto del personal durante estos días, y al acabar el periodo vacacional se volvió a abrir. Es un ejemplo de cómo los recortes deterioran la calidad asistencial, puesto  que no se debe improvisar de este modo cuando tenemos entre manos pacientes;  personas enfermas que necesitan cuidados hospitalarios cualificados. Estos cierres también  vienen siendo denunciados desde hace meses por la Coordinadora del Área 4, compuesta por vecinos de la zona de influencia del H. Ramón y Cajal y trabajadores de dicho  área.

En el Ramón y Cajal, esta situación se agrava por las múltiples obras que se están haciendo, y que conllevan mas cierres de camas. Desde que se incorporó el actual Gerente las obras se  han multiplicado, tal y como ha ocurrido en todos los hospitales por donde ha pasado. El dinero que se invierte en obras se debería usar para otras cuestiones más prioritarias y nos llama la atención que esto no se frene desde la Consejería.

La prensa nos descubre que no solo es el hospital Ramón y Cajal donde se vive esta situación. El Hospital Príncipe de Asturias en Alcalá de Henares, el Hospital de la Paz, el Hospital 12 de Octubre, el H. Gregorio Marañón, el Hospital de Móstoles, el H. Infanta Sofía,  etc.….están teniendo el mismo problema. Hay quien habla de epidemia, “como todos los años”, dicen. Pero cada año es peor, porque nos enfrentamos a esta epidemia con muchas menos camas hospitalarias en todos los centros, algo que diversos colectivos de la Marea Blanca hemos venido denunciando desde hace tiempo. Quienes están al frente de nuestra sanidad ya deberían saber gestionar estas situaciones estacionales: epidemias de gripe, mas contaminación, etc.…

 

No se pueden recortar recursos indiscriminadamente en sanidad porque se paga un precio muy alto.

 

Sección Sindical MATS H. Ramón y Cajal

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